«Una serie de…» significa algo. Una serie de David Simon, una serie de J.J. Abrams, una serie de Ryan Murphy. Incluso siendo estos dos últimos autores solo a medias (algunos proyectos que producen y firman no han salido de su cabeza), cuando uno ve sus nombres en los títulos de crédito sabe lo que le espera. David Simon: conciencia social, nostalgia de la Estados Unidos que nunca fue. Abrams: premisas interesantísimas que podrían llevar a algún sitio o no. Murphy: pretensiones nada disimuladas de escandalizar. Una serie de Russell T. Davies: compromiso LGTB, personajes perfectamente definidos, sarcasmo y un tono tan perfecto que parece magia.
De puntillas cree firmemente que la crisis del sida no está superada 40 años después, y no es un discurso victimista
«Una serie de…» significa algo. Una serie de David Simon, una serie de J.J. Abrams, una serie de Ryan Murphy. Incluso siendo estos dos últimos autores solo a medias (algunos proyectos que producen y firman no han salido de su cabeza), cuando uno ve sus nombres en los títulos de crédito sabe lo que le espera. David Simon: conciencia social, nostalgia de la Estados Unidos que nunca fue. Abrams: premisas interesantísimas que podrían llevar a algún sitio o no. Murphy: pretensiones nada disimuladas de escandalizar. Una serie de Russell T. Davies: compromiso LGTB, personajes perfectamente definidos, sarcasmo y un tono tan perfecto que parece magia.
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