La elección presidencial en Colombia se sumó al giro hacia la derecha y la ultraderecha de gobiernos en América Latina en los últimos años, lo que deja a Brasil, México y Uruguay como las únicas naciones lideradas por gobiernos progresistas. Es decir, un nuevo momento político se viene gestando y avanza en Argentina, con Javier Milei en 2023 empuñando una motosierra; en Ecuador, con Daniel Noboa, heredero de una fortuna bananera; en Chile, con Antonio Kast; en Honduras, con Nasry Asfura; en Perú, con Keiko Fujimori. A este giro de ultraderecha bajo la influencia de Trump lo han llamado “Ola Naranja”. Ya ha golpeado duramente a los gobiernos de turno, pero en particular a la derecha tradicional, dando paso a expresiones de política de espectáculo.
La ultraderecha considera que la derecha tradicional perdió la hegemonía y está fragmentada, y que, tras décadas del predominio de sus maquinarias tradicionales, sobrevino un desgaste en el manejo del Estado
La elección presidencial en Colombia se sumó al giro hacia la derecha y la ultraderecha de gobiernos en América Latina en los últimos años, lo que deja a Brasil, México y Uruguay como las únicas naciones lideradas por gobiernos progresistas. Es decir, un nuevo momento político se viene gestando y avanza en Argentina, con Javier Milei en 2023 empuñando una motosierra; en Ecuador, con Daniel Noboa, heredero de una fortuna bananera; en Chile, con Antonio Kast; en Honduras, con Nasry Asfura; en Perú, con Keiko Fujimori. A este giro de ultraderecha bajo la influencia de Trump lo han llamado “Ola Naranja”. Ya ha golpeado duramente a los gobiernos de turno, pero en particular a la derecha tradicional, dando paso a expresiones de política de espectáculo.
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