Si el lunes el presidente Gustavo Petro desconoció la victoria electoral de Abelardo de la Espriella, y el martes el presidente electo congeló las reuniones de empalme y habló de un intento de golpe de Estado, este miércoles Colombia parecía agotada. Y no solo por la eliminación de la selección del Mundial de fútbol: no hubo anuncios, alocuciones, cartas leídas ante cámaras. Se vivió el silencio que sigue a una pelea en la que cada bando dijo lo que tenía que decir y, agotados, buscan ver qué queda en pie y qué sigue.
El miércoles trajo el silencio después de que los gobiernos entrante y saliente gastaran buena parte de su artillería
Si el lunes el presidente Gustavo Petro desconoció la victoria electoral de Abelardo de la Espriella, y el martes el presidente electo congeló las reuniones de empalme y habló de un intento de golpe de Estado, este miércoles Colombia parecía agotada. Y no solo por la eliminación de la selección del Mundial de fútbol: no hubo anuncios, alocuciones, cartas leídas ante cámaras. Se vivió el silencio que sigue a una pelea en la que cada bando dijo lo que tenía que decir y, agotados, buscan ver qué queda en pie y qué sigue.
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