Hace menos de un año, cuando OpenAI presentó Atlas, Sam Altman lo describió como una oportunidad «única en décadas» para repensar lo que puede ser un navegador. La reacción fue inmediata. Google llegó a perder 18.000 millones de dólares de valor en bolsa en cuestión de horas y buena parte de la industria dio por hecho que asistíamos al principio de una nueva guerra de navegadores, esta vez con la inteligencia artificial como núcleo de estos programas.
La compañía dejará de dar soporte a su navegador el próximo 9 de agosto, apenas diez meses después de su lanzamiento, e integrará sus funciones en la nueva aplicación de escritorio de ChatGPT
Hace menos de un año, cuando OpenAI presentó Atlas, Sam Altman lo describió como una oportunidad «única en décadas» para repensar lo que puede ser un navegador. La reacción fue inmediata. Google llegó a perder 18.000 millones de dólares de valor en bolsa en cuestión de horas y buena parte de la industria dio por hecho que asistíamos al principio de una nueva guerra de navegadores, esta vez con la inteligencia artificial como núcleo de estos programas.
La revolución ha durado más bien poco. OpenAI ha confirmado esta semana que Atlas dejará de funcionar el próximo 9 de agosto. James Sun, uno de los responsables del producto, agradeció en un mensaje en X a los usuarios «que dieron un salto de fe» al probar un navegador nuevo, y explicó que las lecciones aprendidas se integrarán en la nueva aplicación de escritorio de ChatGPT, que la compañía acaba de presentar junto a un agente orientado al trabajo y las herramientas de programación de Codex.
La decisión es en cierta forma una admisión de derrota. Atlas nació en octubre de 2025 como la gran apuesta de OpenAI para controlar la puerta de entrada a internet y arrebatar a Google el control del canal por el que fluyen las búsquedas. Diez meses después, nada ha cambiado. Chrome mantiene una cuota de mercado mundial que ronda el 70% y ningún navegador con inteligencia artificial ha conseguido superar de forma clara el 1%.
Atlas no es el único síntoma. La categoría entera de «navegadores con IA», que hace un año parecía el futuro inevitable de la red, ha ido perdiendo fuelle producto a producto.
The Browser Company, creadora del navegador Arc (durante un tiempo el favorito de los internautas más entusiastas), dejó el producto en modo de mantenimiento para volcarse en Dia, un navegador construido desde cero alrededor de un asistente de inteligencia artificial. En septiembre de 2025, la compañía acabó comprada por Atlassian en una operación valorada en 610 millones de dólares, y Dia se ha reorientado hacia el mercado empresarial. Perplexity lanzó Comet en julio de 2025 como producto exclusivo de su suscripción de 200 dólares al mes. Tres meses después tuvo que hacerlo gratuito para todo el mundo ante la escasa tracción de la fórmula de pago.
Los números, simplemente, no acompañan. ChatGPT tiene más de 900 millones de usuarios semanales, pero las estimaciones independientes más generosas sitúan a Atlas en torno a los 11 millones de usuarios activos mensuales a principios de este año. Ni siquiera el uno por ciento de la propia base de usuarios de OpenAI consideró que mereciera la pena cambiar de navegador para tener a ChatGPT más cerca.
Convencer al usuario para cambiar de navegador es uno de los problemas más complejos, con o sin IA. Microsoft, por ejemplo, no ha conseguido que la mayoría de usuarios de Windows adopte Edge ni preinstalándolo en cada PC del planeta.
A esta dinámica hay que sumar problemas de seguridad adicionales. La inyección de instrucciones, la técnica que permite a una página web maliciosa dar órdenes ocultas al agente de IA que navega por ella, es un problema que sigue activo. Pruebas de seguridad independientes concluyeron que Atlas apenas bloqueaba en torno al 6% de las páginas maliciosas analizadas. Un navegador que puede rellenar formularios, leer el correo y comprar en tu nombre es también, por definición, un navegador al que se puede engañar para que haga todo eso en nombre de otro.
Como premio de consolación, OpenAI mantendrá una extensión para Chrome que ofrece buena parte de las funciones de Atlas.
Tecnología – Píxel
