Frente a la morgue de Palmira hay dos camiones de refrigeración estacionados. Sobre los andenes, un centenar de personas espera a la intemperie, conteniendo el llanto, a que les entreguen los cuerpos de sus familiares muertos en el terremoto del 10 de agosto que golpeó a Cali, la tercera ciudad de Colombia. La morgue de esa ciudad colapsó en medio del terremoto, y todos los cuerpos de las víctimas han sido trasladados a ese municipio vecino. Es miércoles en la noche y ningún funcionario de Medicina Legal da razón de los cuerpos. Hacia las seis de la tarde, un hombre de la Fiscalía sale con sequedad a pedir que hagan una fila para registrar el nombre de la persona que vienen a reclamar. Una hora después, dicen que no pueden entregarlos todos. Hay familias que llevan casi cuatro días esperando para empezar a llorar a sus muertos.
Palmira, municipio al suroccidente de Colombia, ha recibido casi 200 cadáveres, aunque su capacidad es apenas de 20. Los familiares denuncian demoras en la entrega de los cuerpos para los más pobres
Frente a la morgue de Palmira hay dos camiones de refrigeración estacionados. Sobre los andenes, un centenar de personas espera a la intemperie, conteniendo el llanto, a que les entreguen los cuerpos de sus familiares muertos en el terremoto del 10 de agosto que golpeó a Cali, la tercera ciudad de Colombia. La morgue de esa ciudad colapsó en medio del terremoto, y todos los cuerpos de las víctimas han sido trasladados a ese municipio vecino. Es miércoles en la noche y ningún funcionario de Medicina Legal da razón de los cuerpos. Hacia las seis de la tarde, un hombre de la Fiscalía sale con sequedad a pedir que hagan una fila para registrar el nombre de la persona que vienen a reclamar. Una hora después, dicen que no pueden entregarlos todos. Hay familias que llevan casi cuatro días esperando para empezar a llorar a sus muertos.
EL PAÍS
