México asiste a un nuevo escenario para el destino de sus exportaciones con el auge de la Inteligencia Artificial (IA). Las exportaciones de equipo de cómputo para el uso de esta tecnología han crecido un 172% en el primer semestre de 2026 y se han situado en 82.900 millones de dólares, según un reporte de S&P. La mayoría de estos productos –un 93,9%– son enviados a Estados Unidos, su principal socio comercial y donde la IA ha cobrado una notable relevancia. Los envíos de estos productos computacionales han superado, por primera vez, a la exportación de automóviles y autopartes, que en los primeros seis meses del año han registrado 74.800 millones de dólares y rema contra corriente ante los aranceles de Donald Trump.
El país ha incrementado un 172% sus envíos de componentes en seis meses, aupado por Taiwán y Estados Unidos
México asiste a un nuevo escenario para el destino de sus exportaciones con el auge de la Inteligencia Artificial (IA). Las exportaciones de equipo de cómputo para el uso de esta tecnología han crecido un 172% en el primer semestre de 2026 y se han situado en 82.900 millones de dólares, según un reporte de S&P. La mayoría de estos productos –un 93,9%– son enviados a Estados Unidos, su principal socio comercial y donde la IA ha cobrado una notable relevancia. Los envíos de estos productos computacionales han superado, por primera vez, a la exportación de automóviles y autopartes, que en los primeros seis meses del año han registrado 74.800 millones de dólares y rema contra corriente ante los aranceles de Donald Trump.
El país latinoamericano ha destacado en los últimos 30 años como un importante proveedor de manufacturas para América del Norte, empujado principalmente por el tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá (TMEC). La industria que había tomado la delantera en ese periodo fue la automotriz, que probó que la integración entre los tres países era posible: un automóvil puede cruzar hasta ocho veces las fronteras hasta ser ensamblado totalmente. Los nuevos datos muestran al sector del automóvil con algunas dificultades y a un nuevo sector, con otras características, tomando el liderato. “En México no producimos toda la cadena, pero tiene la ventaja de que hay industrias integradas con Estados Unidos”, advierte Julio Ruiz, economista en jefe de Citi en México.
El crecimiento de las exportaciones de productos computacionales de México se explica desde Taiwán. La isla asiática ha encontrado en el país latinoamericano una vía para introducir sus productos a Estados Unidos, sin aranceles, por gracia del TMEC. Taiwán fabrica chips de última generación que son utilizados por firmas como Apple, Nvidia y AMD, así como otros semiconductores. Estos son ensamblados en plataformas o servidores en México y después son enviados al otro lado de la frontera norte. “La evidencia sugiere que el país se ha consolidado como una plataforma de ensamble cercana al mercado estadounidense, mientras que las actividades de diseño, integración tecnológica y coordinación de la cadena permanecen concentradas en Asia”, explica un reporte de Banamex.
Esto deja a México como el ensamblador de la tecnología que los centros de datos que se instalan en Estados Unidos requieren. Pese a que el giro de las exportaciones favorece la balanza comercial del país latinoamericano, la evolución hacia la producción de bienes de alto valor agregado se difumina. “La participación en las etapas finales de manufactura genera producción, empleo y exportaciones, pero la mayor parte del valor suele concentrarse en los segmentos asociados al desarrollo tecnológico, la propiedad intelectual y la coordinación global”, añade Banamex. El alza en las exportaciones del sector de cómputo todavía no se refleja significativamente en los datos de empleo.
Estados Unidos, que se encuentra en una guerra comercial abierta con China, ha supervisado con mayor detalle el origen de los productos que importa desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Incluso, ha acusado a México de ser el trampolín de las importaciones asiáticas, pero no ha protestado por las importaciones en la industria tecnológica, a pesar de que una buena parte de sus componentes no son norteamericanos. “Cuando se compara con el promedio de la manufactura exportadora o con la industria automotriz, la industria de servidores y equipo de cómputo muestra menores niveles de contenido nacional, menor encadenamiento local y una captura relativamente reducida de valor agregado. La evidencia sugiere que el principal atractivo de México dentro de esta cadena continúa siendo su función como plataforma de integración y ensamble cercana al mercado estadounidense de proveedores”, apunta Banamex.
Las autoridades de Taiwán –que están en conflicto permanente con China– han mostrado su interés por seguir invirtiendo en México en los próximos años. Por ejemplo, tienen en la mira un parque industrial en el Estado de Sonora. Según los últimos datos, el ensamblaje de productos tecnológicos se ha afianzado en los últimos meses en estados del Bajío y el norte del país como Ciudad Juárez (Chihuahua), Tijuana (Baja California), Reynosa (Tamaulipas), Zapopan (Jalisco), Apodaca (Nuevo León) y Mexicali (Baja California).
Además, diversas compañías tecnológicas han elevado sus inversiones en México para la instalación de centros de datos, principalmente en la región del Bajío. Diversos analistas señalan que estos requerirán de una mano de obra más calificada y de una capacidad del suministro eléctrico que todavía no alcanza el país. “La red [eléctrica] que tiene México en este momento apenas alcanza para la demanda actual. Sin mayor capacidad energética, no habrá manera de capturar esa ventana de oportunidad”, advierte en una publicación Valeria Moy, directora del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
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