El calor cae plomizo cerca de la línea del océano. Pasan las horas y las patrullas buscan una sombra, los funcionarios se abanican, los periodistas se recuestan, pero ellos siguen, caminan, preguntan, inciden, anotan: algún nombre, una fecha, otro lugar que no conocen. Trabajan incluso con los chalecos salvavidas de un viaje en lancha todavía puestos; no se los quitan, por si no hubiera tiempo suficiente. Llevan 16 meses averiguando y esta es la primera vez que pueden hacerlo pisando el suelo que sus desaparecidos —sus hijos, un nieto, un hermano— también pisaron; viendo los manglares, los techos de palma, la laguna que roza el Pacífico, todo eso que están seguros —seguros— que ellos también vieron.
Entre septiembre y diciembre de 2024, 83 personas desaparecieron en la costa de Chiapas. Todavía no hay línea de investigación ni hallazgos ni detenidos. Sus familias aterrizan en el país para la primera búsqueda real en 16 meses
El calor cae plomizo cerca de la línea del océano. Pasan las horas y las patrullas buscan una sombra, los funcionarios se abanican, los periodistas se recuestan, pero ellos siguen, caminan, preguntan, inciden, anotan: algún nombre, una fecha, otro lugar que no conocen. Trabajan incluso con los chalecos salvavidas de un viaje en lancha todavía puestos; no se los quitan, por si no hubiera tiempo suficiente. Llevan 16 meses averiguando y esta es la primera vez que pueden hacerlo pisando el suelo que sus desaparecidos —sus hijos, un nieto, un hermano— también pisaron; viendo los manglares, los techos de palma, la laguna que roza el Pacífico, todo eso que están seguros —seguros— que ellos también vieron.
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