El Gobierno logró desactivar un paro que tenía previsto para este jueves el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en Argentina, en repudio a la decisión de despedir a 140 de sus trabajadores. Por temor a sanciones posteriores la medida de fuerza, que iba a afectar el servicio de vuelos en la previa de un fin de semana largo, fue reemplazada por una jornada de lucha en la que los trabajadores de este organismo estatal exhibirán cuáles son los distintos servicios que ofrecen para demostrar su valor estratégico e intentar contrarrestar el embate del gobierno libertario, que en los últimos dos años redujo su presupuesto más del 40%, echó personal y forzó un apagón nocturno: muchas de las estaciones ya no miden de noche y dejan al servicio sin observación de la atmósfera por una ventana de 12 horas.
El Gobierno definió 140 despidos, que se suman a otros casi 60 previos y a un recorte del presupuesto de más del 40%
El Gobierno logró desactivar un paro que tenía previsto para este jueves el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en Argentina, en repudio a la decisión de despedir a 140 de sus trabajadores. Por temor a sanciones posteriores la medida de fuerza, que iba a afectar el servicio de vuelos en la previa de un fin de semana largo, fue reemplazada por una jornada de lucha en la que los trabajadores de este organismo estatal exhibirán cuáles son los distintos servicios que ofrecen para demostrar su valor estratégico e intentar contrarrestar el embate del gobierno libertario, que en los últimos dos años redujo su presupuesto más del 40%, echó personal y forzó un apagón nocturno: muchas de las estaciones ya no miden de noche y dejan al servicio sin observación de la atmósfera por una ventana de 12 horas.
De los 140 despidos anunciados este mes, 83 corresponden a observadores: las personas encargadas de acercarse a las casillas donde están localizados los instrumentos de medición en las 120 estaciones que el SMN tiene en todo el territorio argentino y recabar los datos. Es decir, los que recogen la materia prima con que luego una enorme maquinaria se pone en marcha y entrega no sólo los pronósticos meteorológicos para los ciudadanos corrientes sino las alertas que disparan los operativos necesarios para proteger a la población de distintos eventos climáticos y los insumos necesarios para la aeronavegación, la producción agropecuaria, la industria y la investigación académica, entre muchas otras aplicaciones.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, justificó los nuevos 140 despidos a través de su cuenta en X, en donde expresó que el SMN tiene “unas 1.000 personas y solo unos 20 son meteorólogos”, además de señalar que “se podría ofrecer un mejor producto con mejor tecnología y unas 150 personas” y con estaciones automáticas. Según su explicación, el número de la dotación actual se explica por la tecnología anticuada que poseen las estaciones meteorológicas que están distribuidas en todo el país y que tienen en promedio siete empleados cada una para recoger de forma manual los datos a lo largo de todo el día y la noche. “Los sueldos de esas siete personas permiten pagar una estación moderna (la mejor disponible a nivel mundial) que transmite esos datos y muchísimos más a los meteorólogos en tiempo real, y sin necesidad de personal alguno”, argumentó.
No es la primera vez que la motosierra pasa por el Servicio Meteorológico Nacional. Durante los dos primeros años de gestión de Milei, el presupuesto se redujo 43% en términos reales y la caída continuará este año si se mantienen las partidas asignadas en el presupuesto oficial, de acuerdo con el análisis del portal Chequeado. La plantilla de empleados también había sido ya recortada: en diciembre de 2025 se redujo a 992 empleados, lo que representa una disminución del 5,7% respecto a diciembre de 2024, cuando contaba con 1.053 trabajadores.
Otra medida que explica la reacción de los trabajadores del servicio es la decisión del Gobierno nacional de eliminar la exclusividad del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en la provisión de información climática para la aviación. A través del Decreto 274/2026, habilitó a la estatal Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) a contratar prestadores privados para cubrir esta función, considerada un “servicio público esencial” para la seguridad de los vuelos.
“Es un vaciamiento disfrazado de modernización”, aseguró Ana Sarlegui, que es técnica en meteorología y hace 35 años trabaja en el Centro de Información Meteorológica del servicio. Es, además, delegada de ATE, uno de los gremios de empleados estatales. Para la profesional, los argumentos expresados por Sturzenegger son falsos. “Para empezar, en el Servicio Meteorológico no somos 20 meteorólogos sino 148 y tenemos 120 estaciones, no 100 como dijo”, afirmó antes de agregar que las estaciones automáticas “necesitan de dos años de funcionamiento para quedar homologadas”.
Sarlegui aseguró que en 2023 estaba lista la licitación para comprar estaciones meteorológicas a través del Banco Interamericano de Desarrollo y este gobierno dio de baja la compra, sin dar explicaciones precisas. Entienden que fue bajo la lógica de reducir los gastos del Estado. “Para modernizar primero planificás, invertís y luego ves si te sobra personal. Acá echaron a mansalva”, asegura la meteoróloga, que además sostiene que el SMN es un organismo de vanguardia que nunca fue reactivo a la modernización. Todo lo contrario. “La primera computadora del país estuvo en el SMN”, resume. El servicio administra cerca de 10 radares, imágenes satelitales y tiene el data center más grande de Sudamérica.
La delegada consideró que “esta bueno que haya estaciones automáticas, que actúan en conjunto con las convencionales”, pero advirtió que las primeras no son perfectas; pueden fallar, necesitan mantenimiento y hay cosas que no pueden medir. El observador humano puede ver que tipo de nubes hay en el momento, puede hacer un pronóstico de distancia, ver por ejemplo si hay relámpagos o se escuchan truenos o se acerca niebla.
Actualmente el SMN ya se vio obligado a reducir su servicio. Muchas de las estaciones ya no cuentan con el personal suficiente para cubrir la jornada completa y hay ventanas nocturnas sin observación de los datos. Esta situación no afecta, por el momento, a los vuelos porque las estaciones cercanas a los grandes aeropuertos no son las que mayor recorte han sufrido. El mensaje presidencial no es alentador. Milei ya ha anticipado que, pese al malestar que empieza a crecer en la población, su política de ajuste seguirá firme. “La motosierra no se detiene”, advirtió.
EL PAÍS
