Por estos días tuvo lugar en Santiago una silenciosa reunión entre el presidente José Antonio Kast y el magnate Peter Thiel, fundador de PayPal y, sobre todo, gran patrón de ese imperio siniestro conocido como Palantir, especializado en inteligencia artificial y big data, el que amasa por estos días enormes cantidades de dinero en el sector defensa y, derechamente, en diversos escenarios de guerra. El viaje de Thiel a Chile es de la mayor importancia, dado el gran poder del que goza este oligarca de Silicon Valley, su nulo apego a la democracia (“la libertad y la democracia ya no son compatibles”, según sus propias palabras) y su desmedida ambición de interpretar y orientar los problemas del mundo a partir de categorías bíblicas, apelando a un vago fondo filosófico: anticristo, apocalipsis, katechon y tantas otras cosas por el estilo. Es sumamente inquietante, por lo demás, que el propio papa León XIV haya prohibido que Thiel utilizara las instalaciones del Vaticano para difundir ideas aparentemente herejes. Es evidente que su visita a Chile necesita ser explicada.
La última fuente de sospecha la entregó el ministro Quiroz quien, ante la eventualidad de que su megarreforma sea rechazada, argumentó que seguirá gobernando y reformando el sistema tributario a punta de gestión y de decretos
Por estos días tuvo lugar en Santiago una silenciosa reunión entre el presidente José Antonio Kast y el magnate Peter Thiel, fundador de PayPal y, sobre todo, gran patrón de ese imperio siniestro conocido como Palantir, especializado en inteligencia artificial y big data, el que amasa por estos días enormes cantidades de dinero en el sector defensa y, derechamente, en diversos escenarios de guerra. El viaje de Thiel a Chile es de la mayor importancia, dado el gran poder del que goza este oligarca de Silicon Valley, su nulo apego a la democracia (“la libertad y la democracia ya no son compatibles”, según sus propias palabras) y su desmedida ambición de interpretar y orientar los problemas del mundo a partir de categorías bíblicas, apelando a un vago fondo filosófico: anticristo, apocalipsis, katechon y tantas otras cosas por el estilo. Es sumamente inquietante, por lo demás, que el propio papa León XIV haya prohibido que Thiel utilizara las instalaciones del Vaticano para difundir ideas aparentemente herejes. Es evidente que su visita a Chile necesita ser explicada.
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