Viviane Morales será la próxima ministra de Educación. Así lo ha anunciado este martes el presidente electo, Abelardo de la Espriella, a través de un video de redes sociales. La cartera tomó gran protagonismo durante el Gobierno de Gustavo Petro, al convertirse la educación en una de las principales banderas durante su mandato. La llegada de una veterana política, conocida por sus posturas religiosas y su defensa de la familia tradicional, ha despertado críticas desde que se rumoró su designación, una semana atrás.
La excongresista y exfiscal general, conocida por sus posturas religiosas, liderará la política educativa de Colombia
Viviane Morales será la próxima ministra de Educación. Así lo ha anunciado este martes el presidente electo, Abelardo de la Espriella, a través de un video de redes sociales. La cartera tomó gran protagonismo durante el Gobierno de Gustavo Petro, al convertirse la educación en una de las principales banderas durante su mandato. La llegada de una veterana política, conocida por sus posturas religiosas y su defensa de la familia tradicional, ha despertado críticas desde que se rumoró su designación, una semana atrás.
“Esta es la era de la reconstrucción moral de la patria, de la alta calidad y del respeto, de la diálogo y la dignificación de los maestros”, ha resaltado la campaña de De la Espriella en el video del anuncio, en el que también ha destacado su carrera como docente durante más de 15 años y su “fe cristiana y de irrevocable sentido del servicio”. “Le devolverá la dignidad a las aulas de clase”, ha concluido la presentación.
Morales, bogotana de 63 años, tiene una larga carrera en la política. Lo más visible es que fue la primera mujer en ser fiscal general de Colombia. La experta en derecho constitucional ocupó el cargo por apenas poco más de un año (de enero de 2011 a marzo de 2012), cuando el periodo completo es de cuatro. Su elección resultó anulada porque no contaba con los votos necesarios de la Corte Suprema de Justicia para su designación. El reglamento del alto tribunal exigía dos tercios, pero hubo varias vacantes y no podía reemplazarlas, según se dictaminó después.
Su fe cristiana ha atravesado su carrera política. Es muy recordada por impulsar uno de los debates más complejos alrededor del Acuerdo de Paz de 2016. Fue una de las grandes impulsoras de las críticas a unas cartillas de educación sexual que contrató el Ministerio de Educación bajo Gina Parody. Morales y otros políticos religiosos acusaron a Parody de usar esos documentos para promover una falsa ideología de género en los colegios.
“No atropelle la libertad y el derecho de los padres de familia de educar a sus hijos de acuerdo con sus principios y valores. Señora Ministra: No permitiremos que se desvirtúe la educación de nuestros hijos y nuestros nietos”, escribió en una carta pública menos de dos meses antes del plebiscito en el que ganó el No, impulsado por la mentira de que en La Habana se había pactado una educación “homosexualizadora”.
Es por estos antecedentes que los rumores de su designación generaron un gran rechazo en la oposición de izquierdas. No solo criticaron que Morales era una política de “las de siempre” —al haber tenido varios cargos públicos en las últimas tres décadas— sino por su postura ultraconservadora alrededor de la educación. De la Espriella había pedido en campaña retomar “los valores tradicionales” en los colegios y había rechazado el supuesto “adoctrinamiento” de los niños.
En esa misma línea, Morales impulsó un referendo para que los colombianos votasen si estaban de acuerdo o no con la adopción de menores por parte de parejas del mismo sexo. Aunque el proyecto se cayó, marcó su carrera política. En 2018 se lanzó a la Presidencia de la República, pero renunció pocas semanas antes de las elecciones.
Antes de volcarse enteramente en el conservadurismo, la nueva ministra fue una política liberal. Alumna de la Universidad del Rosario, fue secretaria general del Ministerio de Desarrollo, asesora de la Asamblea Nacional Constituyente que decretó la laicidad del Estado y después llegó a la política electoral. Fue representante a la Cámara entre 1991 y 1998 por el partido Liberal y movimientos cristianos y fue senadora en dos periodos legislativos, 1998-2002 y 2014-2018.
Tuvo varios hitos como congresista. En sus primeros años avanzó la agenda de género y fue autora de la Ley de Cuotas, que aseguró un 30% de los cargos directivos del Estado a las mujeres. Más adelante, impulsó y ganó una tutela que evitó que los congresistas que apoyaron la preclusión de la investigación al entonces presidente liberal Ernesto Samper fueran investigados penalmente. Y más adelante, ya fuera del Congreso, se declaró contraria a una segunda reelección del presidente Álvaro Uribe Vélez.
Morales llega un Ministerio de Educación que tomó gran protagonismo durante el mandato de Petro, quien durante sus cuatro años se apoyó en los profesores sindicados de Fecode para movilizar sus bases. El Gobierno de izquierdas creó cientos de miles de plazas de educación superior y destinó un presupuesto inédito para la cartera. Aun así, se quedó corto en varias de sus promesas como en la construcción de hasta 100 universidades. A la fecha no se ha entregado ninguna. A su vez, miles de estudiantes quedaron a la deriva por la decisión del Icetex de eliminar sus subsidios a las tasas de interés de los créditos que ofrece a los estudiantes de poblaciones más vulnerables.
EL PAÍS
