El expresidente Gabriel Boric pisó este jueves por primera vez La Moneda desde que dejó el cargo el 11 de marzo pasado, para participar en la ceremonia de conmemoración de los 200 años de la institución de la Presidencia de la República junto a diversas autoridades. Tras un almuerzo organizado por el mandatario José Antonio Kast y la Primera Dama, Pía Adriasola, en el palacio presidencial, el acto se trasladó al Museo Histórico Nacional, la primera casa de Gobierno de Chile, en el centro de Santiago. “Hemos sido rivales en ideas, y seguramente lo seguiremos siendo, pero nos une profundamente Chile”, le dijo el izquierdista a Kast en su discurso. También recordó la carta que le entregó a Kast el día del cambio de mando, tras un proceso de transición marcado por las tensiones: “Como expresidente siempre estaré disponible para lo que la República requiera”.
El exmandatario de izquierda revela que el día del cambio de mando le entregó una carta al republicano asegurándole que estaría disponible para lo que la República requiera
El expresidente Gabriel Boric pisó este jueves por primera vez La Moneda desde que dejó el cargo el 11 de marzo pasado, para participar en la ceremonia de conmemoración de los 200 años de la institución de la Presidencia de la República junto a diversas autoridades. Tras un almuerzo organizado por el mandatario José Antonio Kast y la Primera Dama, Pía Adriasola, en el palacio presidencial, el acto se trasladó al Museo Histórico Nacional, la primera casa de Gobierno de Chile, en el centro de Santiago. “Hemos sido rivales en ideas, y seguramente lo seguiremos siendo, pero nos une profundamente Chile”, le dijo el izquierdista a Kast en su discurso. También recordó la carta que le entregó a Kast el día del cambio de mando, tras un proceso de transición marcado por las tensiones: “Como expresidente siempre estaré disponible para lo que la República requiera”.
En el acto también estaba el expresidente democristiano Eduardo Frei (1994-2000) y las familias de Sebastián Piñera (2010-2014; 2018-2022) y Patricio Aylwin (1990-1994). No asistió la expresidenta socialista Michelle Bachelet (2006-2010; 2014-2018), quien se encuentra fuera de Chile, en plena campaña por su candidatura a la secretaría general de la ONU, para la que no cuenta con el apoyo de la Administración de Kast. Tampoco participó el expresidente Ricardo Lagos (2000-2006), quien anunció su retiro de la vida pública en enero de 2024. Tanto Boric como Kast enviaron saludos a ambos durante sus discursos.
La actividad, organizada por la Oficina del Presidente, tuvo un marcado carácter republicano por sobre las diferencias políticas, con el foco puesto en la tradición institucional a raíz de que el 9 de julio de 1826 Manuel Blanco Encalada asumió como el primer presidente de Chile, cargo que ejerció solo dos meses antes de renunciar.
Boric enmarcó su mensaje en el contraste con otros procesos políticos de la región. “Esta tradición es realmente valorable y no tenemos que darla por sentada; la democracia se cuida todos los días y esta es una manera importante de hacerlo”, sostuvo, y agregó que en gran parte de América Latina “quienes representan ideas opuestas muchas veces no pueden verse, no asisten al cambio de mando de unos a otros, no reconocen el resultado de las elecciones cuando gana alguien que no es de su idea”. Por eso, dijo, la invitación de Kast “tiene un valor mucho más profundo” y representa “la continuidad de la República y la fortaleza de sus instituciones”. “Chile está primero”, remarcó Boric, llamando a mantener “esa austeridad, ese sentido republicano” que —afirmó— han encarnado los presidentes desde Blanco Encalada.
La última vez que Boric y Kast habían participado en un acto público fue a finales de abril, en el aniversario de Carabineros, ya que el militante del Frente Amplio se encontraba fuera de Chile durante la primera Cuenta Pública del mandatario, a principios de junio. En varias ocasiones el actual mandatario ha achacado la estrechez fiscal a la mala gestión de la Administración anterior, lo que ha tensado la relación con la oposición.
Kast recogió las palabras de su antecesor en un discurso más extenso. “Como lo dijo el presidente Boric, hemos sido rivales, y cada uno desde sus convicciones piensa siempre en Chile, en el honor que es servir a la patria, más allá de las diferencias que uno pueda tener”, señaló. En su intervención, se enfocó en cinco momentos de la historia republicana: la independencia y la construcción institucional, las obras públicas del siglo XIX, la democratización social del siglo XX, el rol presidencial en tiempos de crisis —desde terremotos hasta la pandemia— y la continuidad entre Administraciones. Sobre este último punto, ejemplificó: “Me ha tocado cortar cintas de obras que fueron iniciadas en el Gobierno del presidente Piñera y pensadas en el Gobierno de Bachelet, o del presidente Frei y que se realizaron en el presidente Boric. Siempre destaco que son obras de Estado”.
También hablaron durante la ceremonia Miguel Patricio Aylwin, hijo del expresidente Patricio Aylwin, el primer mandatario después de la dictadura de Pinochet (1973-1990), quien afirmó que “la Presidencia de la República es una institución apreciada y valorada por los ciudadanos porque representa un símbolo de unidad de la nación” y recordó la frase con la que su padre asumió el cargo en marzo de 1990: “Chile es uno solo”. Cecilia Morel, viuda de Piñera, homenajeó al expresidente recordando que “nada le gustaba más que la historia” y destacó que los muros del Museo Histórico Nacional “guardan un legado que va más allá de lo físico, guardan el legado de lo que es la democracia, la institucionalidad”.
Eduardo Frei Ruiz-Tagle, por su parte, planteó que la investidura presidencial “debe ser ejercida con impecable integridad, pues el comportamiento de un mandatario traza el estándar moral de toda una nación” y que gobernar exige “una honestidad radical e inquebrantable”, de modo que la gestión sea “un libro abierto, donde no quepan los secretos, ni los favoritismos, ni la corrupción”. También destacó la importancia de la humildad —“un presidente debe recordar cada día que él es un servidor, que el poder es prestado y emana estrictamente de la voluntad popular”— y el respeto irrestricto a la institucionalidad, que definió como el deber de “someterse a la Constitución y las leyes, y fortalecer las instituciones democráticas”. El expresidente dedicó además un pasaje a la memoria de su padre, el expresidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970), a quien atribuyó haberle enseñado “el sentido del honor, la rectitud moral, el esfuerzo y la fe en el porvenir de Chile”.
EL PAÍS
