La calificadora de riesgo S&P revisó a la baja la perspectiva de la deuda de las estatales Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE) desde estable a negativa, destacando un riesgo fiscal latente, ante un bajo crecimiento económico. La decisión hace espejo de la tomada por la agencia en la víspera, cuando también degradó la perspectiva de las emisiones soberanas a negativa, citando los mismos fundamentos. No obstante, la firma mantuvo su calificación tanto para los papeles del Gobierno, como para sus empresas públicas y filiales.
La decisión de la calificadora sigue la revisión a “negativa” de la perspectiva del perfil soberano de México, ante los riesgos de estrechez fiscal
La decisión de la calificadora sigue la revisión a “negativa” de la perspectiva del perfil soberano de México, ante los riesgos de estrechez fiscal


La calificadora de riesgo S&P revisó a la baja la perspectiva de la deuda de las estatales Petróleos Mexicanos (Pemex) y Comisión Federal de Electricidad (CFE) desde estable a negativa, destacando un riesgo fiscal latente, ante un bajo crecimiento económico. La decisión hace espejo de la tomada por la agencia en la víspera, cuando también degradó la perspectiva de las emisiones soberanas a negativa, citando los mismos fundamentos. No obstante, la firma mantuvo su calificación tanto para los papeles del Gobierno, como para sus empresas públicas y filiales.
La perspectiva actúa como un termómetro del sentimiento de una agencia calificadora hacia la solvencia de largo plazo de un emisor. También genera una señal temprana de posibles cambios en la calificación basándose en las previsiones económicas. En este sentido, S&P ratificó este miércoles su calificación ‘BBB’ para la deuda emitida por la CFE y -dos escalones más abajo- de ‘CCC+’ para Pemex. En la víspera, las colocaciones en moneda extranjera del Gobierno mantuvieron el ‘BBB‘ y ‘BBB+‘ para las operaciones en pesos, ambas en grado de inversión. De esta manera, la agencia indica al mercado que considera que el erario -y por extensión las estatales- tiene solvencia para cumplir sus compromisos, pero que, ante un desempeño económico más lento, la deuda pública podría aumentar poniendo presión sobre el calendario de vencimientos.
El Producto Interno Bruto (PIB) empezó con una contracción en el primer trimestre del año de 0,8%. “Pemex recibió aproximadamente 69.800 millones de dólares en apoyo gubernamental entre 2019 y 2025, y la administración (de la presidenta Claudia) Sheinbaum ha implementado diversos mecanismos para ayudar a la empresa. Sin embargo, el perfil crediticio individual de Pemex se mantiene en ‘CCC+’, lo que refleja nuestra convicción de que su estructura de capital es insostenible, dada su escasa liquidez y su elevado apalancamiento”, dijo la firma en un comunicado.
El Gobierno está tratando de elevar la capacidad de su industria energética, a través de la convocatoria de los privados a unirse a proyectos monumentales de petróleo, electricidad e infraestructura. En este sentido, anunció esta semana que está poniendo en marcha un plan para levantar 740.000 millones de pesos de inversión pública y privada para adelantar centrales eléctricas renovables y sistemas de almacenamiento, tanto en solitario como en alianza con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
No obstante, entre múltiples sucesos que han afectado la operación de sus refinerías e investigaciones de casos de corrupción, el levantamiento de la petrolera se ha convertido en una tarea compleja. Pemex reportó una pérdida neta de unos 2.624 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, generando un arranque pesimista para la empresa que intenta sanear sus finanzas. La paraestatal destacó que logró reducir sus compromisos a 79.000 millones de dólares, su nivel más bajo desde 2014, aunque aún se le considera la petrolera más endeudada del mundo.
La calificadora también destacó que aunque confía en que México logrará un acuerdo comercial en la revisión del TMEC, el tratado de libre comercio que mantiene con Estados Unidos y Canadá, la incertidumbre antes de la fecha clave está pesando sobre las previsiones económicas y el apetito de los inversores. “En los próximos 24 meses, podríamos rebajar la calificación crediticia de México si no logra reducir sus déficits fiscales de manera oportuna, lo que estabilizaría y controlaría la deuda pública, la carga de intereses y los pasivos contingentes. También podríamos rebajar la calificación soberana si reveses inesperados en las relaciones comerciales y otras relaciones económicas con Estados Unidos socavan la estabilidad económica”, explicó. Una rebaja de la nota mexicana conduciría a una revisión a la baja de las empresas públicas, también adelantó.
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