Roldanillo, el pueblo más artístico del Valle del Cauca, parece ser un lugar en obras. Una moto arrastra con un remolque largos perfiles de caña; un carro hace lo mismo con material de construcción y los escombros se acumulan a la orilla de las calles. Las obras en este pueblo no tienen detrás la emoción que suelen traer consigo las adecuaciones y los remozamientos. Detrás de los trabajos están el dolor y el luto por la destrucción de un pueblo que hasta la mañana del 10 de agosto era famoso por las fachadas coloridas de sus construcciones centenarias y por su oferta cultural y gastronómica. Todo eso quedó en pausa con el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto.
El pequeño municipio, conocido por las fachadas coloridas de sus edificaciones antiguas y por ser sede del mundial de parapente, debe enfrentar una reconstrucción casi total tras la destrucción que causó el terremoto
Roldanillo, el pueblo más artístico del Valle del Cauca, parece ser un lugar en obras. Una moto arrastra con un remolque largos perfiles de caña; un carro hace lo mismo con material de construcción y los escombros se acumulan a la orilla de las calles. Las obras en este pueblo no tienen detrás la emoción que suelen traer consigo las adecuaciones y los remozamientos. Detrás de los trabajos están el dolor y el luto por la destrucción de un pueblo que hasta la mañana del 10 de agosto era famoso por las fachadas coloridas de sus construcciones centenarias y por su oferta cultural y gastronómica. Todo eso quedó en pausa con el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto.
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