
La última sesión de la tercera edición del foro WIP que ha organizado el Grupo Prisa en Barcelona ha querido reservar el protagonismo para aquellos que analizan la realidad a través de la mirada más joven, con una mesa dedicada a “la generación que no conoció el muro de Berlín”. La ponencia ha sido posible gracias a la colaboración de la Fundación Princesa de Girona y ha contado con la participación de Diego Garrocho, profesor titular de Filosofía Moral en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Noor Ammar, consultora internacional especializada en género y conflictos, y Alfonso Goizueta, escritor. “Tenemos el reto de generar una juventud que piense mejor, no más”, ha referido Ammar en un diálogo moderado por Nacho Corredor, politólogo y cofundador de beBartlet.
El WIP cierra su tercera edición con una mesa en colaboración con la Fundación Princesa de Girona para poner el foco en los más jóvenes
La última sesión de la tercera edición del foro WIP que ha organizado el Grupo Prisa en Barcelona ha querido reservar el protagonismo para aquellos que analizan la realidad a través de la mirada más joven, con una mesa dedicada a “la generación que no conoció el muro de Berlín”. La ponencia ha sido posible gracias a la colaboración de la Fundación Princesa de Girona y ha contado con la participación de Diego Garrocho, profesor titular de Filosofía Moral en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Noor Ammar, consultora internacional especializada en género y conflictos, y Alfonso Goizueta, escritor. “Tenemos el reto de generar una juventud que piense mejor, no más”, ha referido Ammar en un diálogo moderado por Nacho Corredor, politólogo y cofundador de beBartlet.
El cierre del WIP ha pasado revista a asuntos que han marcado la actualidad en los últimos meses, caso de la crisis migratoria en Ceuta, y, a rebufo de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos que se celebran este martes, se ha parado en uno de los temas que han sobrevolado muchas de las sesiones del foro: el posicionamiento de Estados Unidos en el nuevo orden geopolítico. Una potencia que fue espejo para el mundo y ante la que ahora muchos cierran los ojos, para evitar ver las prácticas de la administración Trump. “Hay que entender, desde el punto de vista europeo, que Estados Unidos lleva unos años en fase aislacionista, donde se contraen sus ideas expansionistas. Esta fase no empezó con Donald Trump, la inició Obama”, ha señalado Alfonso Goizueta. El movimiento tiene efectos más allá de lo que acontezca dentro del propio país norteamericano, porque implica cierta renuncia a “defender el orden internacional liberal”.
Con la caída del Muro de Berlín en 1989, las democracias liberales parecían ser el modelo más robusto, pero acusa desgaste. El profesor Diego Garrocho explica que no hay una sola respuesta que explique el descrédito que algunos tratan de dar al modelo pero opina que “los traumas tienen un peso en lucidez política de las personas”. Y es por eso que tilda de “necesarios” a aquellos que “han visto el precio de destruir la convivencia pública”. También resalta que no todo se ha hecho bien: “Hemos fallado en custodiar esas verdades que no pueden estar solo en los ancianos que vivieron esas tragedias”. Hay más elementos. “Nada de lo que está ocurriendo ocurriría en un contexto mediático saneado”, y señala una “dejacion de funciones a la hora de construir opinión pública plural y prudente”.
Noor Ammar ha introducido la idea de la sensación de seguridad. “Es clave”, ha dicho. Y se ha referido a los recientes episodios vividos en Ceuta, con la frontera marroquí. “Para mi la frontera no es solo física, también es importante la frontera que tiene que ver con la desigualdad”, ha destacado. “En el momento en el que convertimos al otro en una amenaza, es prácticamente imposible que nos sentemos en una mesa de negociación”. Ahí estriba la importancia de saber habilitar a “figuras intermediarias” que encuentren formas de cooperación para alcanzar el reconocimiento mútuo.
El profesor Diego Garrocho ha abundado en el dilema de cómo actuar cuando un adversario no cumple las normas. “Eso te habilita a ti a romper las reglas?”, se ha preguntado.
Una de las ideas que se ha puesto sobre la mesa es que “Europa se tiene que acostumbrar a unos Estados Unidos aislacionistas”. Esa postura levanta ampollas en muchos países, que pueden recelar de la deriva individualista de quien antaño presumía de ser una suerte de protector del mundo. Escuece especialmente en Europa, donde Estados Unidos siempre ha sido visto como un “aliado natural”.
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