“La razón por la que perdimos fue la guerra”. El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, ha reconocido este miércoles el papel fundamental que el conflicto contra Irán ha tenido en el vapuleo que ha recibido el Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato del martes, que han dado a los demócratas el control del Senado y de la Cámara de Representantes por amplia mayoría.
El vicepresidente lanza una advertencia a los republicanos para que no acepten cambios radicales en la política de inmigración
“La razón por la que perdimos fue la guerra”. El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, ha reconocido este miércoles el papel fundamental que el conflicto contra Irán ha tenido en el vapuleo que ha recibido el Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato del martes, que han dado a los demócratas el control del Senado y de la Cámara de Representantes por amplia mayoría.
“Todo el mundo sabe por qué perdimos. Y cualquier conversación honesta sobre el camino a seguir a partir de ahora debe partir de este punto”, ha escrito Vance en un largo mensaje en redes sociales. Un mensaje que puede interpretarse como un reproche a su jefe, Donald Trump —la noche del martes, el presidente aún defendía que su decisión de lanzar el conflicto fue una gran idea—. O también como el primer paso tentativo de un político ambicioso para buscar la candidatura de su partido en las presidenciales de 2028.
En cualquier caso, Trump, preguntado por la afirmación de su número dos, dijo que “es mayormente cierto porque impulsó [los precios de] la gasolina un poco en el corto plazo”. Pero añadió: “Si tuviese que hacerlo de nuevo, lo haría”.
El presidente y su segundo expresaron opiniones un tanto diferentes. Vance había ofrecido otra interpretación horas antes. “Si quieren argumentar que [la guerra] merecía la pena, que perder el Senado para los próximos seis años merecía la pena, háganlo. Defiendan que fue un coste que valió la pena pagar. Estén de acuerdo o no, al menos es una posición honesta”, ha apuntado J. D. Vance.
El vicepresidente ha afirmado que, según una encuestadora, los votantes que hace dos años apoyaron a los republicanos y que ahora se han inclinado por los demócratas mencionan cuatro asuntos que les harían replantearse volver a respaldarles: “1) Poner fin a la guerra [con Irán]; 2) Centrarse en el coste de la vida 3) Dar prioridad a Estados Unidos 4) Cambiar nuestra relación con Israel”.
“Nuestros votantes fueron a votar. Y esas cuatro razones son por lo que muchos de ellos dieron su sufragio a los demócratas”, ha zanjado.
También ha dejado claro que sus palabras no intentan marcar una ruptura con el presidente, quien pese al varapalo del martes aún mantiene un importante poder y ejerce una gran influencia entre las bases del partido republicano. “El presidente mismo lo dijo anoche”, ha especificado el vicepresidente, pese a que algunos republicanos advierten de que esta derrota puede poner en riesgo la supervivencia misma del partido.
Pero sus declaraciones apuntaron también a un intento de evitar la colaboración de los republicanos supervivientes de la escabechina electoral con los vencedores demócratas en un cambio de la política migratoria. “En los próximos meses, habrá mucha manipulación psicológica. Esperen oír a unos cuantos políticos del establishment diciendo que la solución a nuestros problemas es una amnistía [migratoria]. Estoy abierto a la idea de que podríamos cambiar cómo hacer cumplir la ley, centrándonos más en las empresas que contratan a trabajadores ilegales, por ejemplo. Pero quien abogue por una amnistía les está mintiendo”, ha subrayado antes de repetir: “La razón por la que perdimos es la guerra”.
Vance, que basó su carrera política en la oposición a las intervenciones militares de Estados Unidos en el extranjero, fue uno de los asesores a los que Trump consultó en las semanas previas al comienzo de la guerra, el 28 de febrero, para tomar la decisión definitiva de lanzar los bombardeos. Una investigación del periódico The New York Times concluyó que, pese a sus posiciones antitéticas previas, el vicepresidente no se esforzó en disuadir al mandatario. En una reunión en la Casa Blanca argumentó que si Estados Unidos iba a atacar Irán, debería hacerlo “a lo grande y con rapidez”.
“A la gente que está enfadada y quiere decirnos, ’se lo dije’: tienen razón, nos lo dijeron. Dediquen esa energía a elegir republicanos que comparten su visión del mundo. A la gente que simplemente está cabreada por los resultados, hacen bien en estarlo. Tomemos esa ira y volvamos al trabajo de rescatar a nuestro país”, ha escrito el vicepresidente, después de una derrota con una contundencia que no se veía desde hace dos décadas, cuando los demócratas emitieron un duro voto de castigo a la Administración de George W. Bush ―también a raíz de una guerra, la de Irak―.
No está claro si el resultado electoral tendrá algún tipo de impacto en la marcha de la guerra; los bombardeos a gran escala concluyeron en abril, pero el conflicto continúa en enfrentamientos de baja intensidad en torno al estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el comercio mundial y que Irán mantiene cerrado desde el estallido del conflicto. Trump, que había declarado que podría volver a retomar los ataques de gran intensidad, parecía descartar esa posibilidad en vísperas de los comicios. Pero horas antes de la cita con las urnas, las fuerzas estadounidenses bombardearon la isla iraní de Qeshm, en el estrecho de Ormuz.
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