Durante muchos años correspondió a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) elegir quién de ellos habría de presidir el tribunal. En sesión solemne, verificada el primer día hábil del año correspondiente, cada uno introducía su papeleta en una urna. Dos escrutadores leían los votos y, en esa misma sesión, se anunciaba a quien presidiría la SCJN. Más adelante, esta misma elección sirvió para definir a la persona que encabezaría tanto la Corte como el Consejo de la Judicatura Federal (CJF).
Como consecuencia de una mala técnica legislativa y, seguramente, de las precipitaciones tanto por legislar como por dar resultados, el actual texto constitucional contiene una contradicción para elegir al presidente del tribunal
Durante muchos años correspondió a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) elegir quién de ellos habría de presidir el tribunal. En sesión solemne, verificada el primer día hábil del año correspondiente, cada uno introducía su papeleta en una urna. Dos escrutadores leían los votos y, en esa misma sesión, se anunciaba a quien presidiría la SCJN. Más adelante, esta misma elección sirvió para definir a la persona que encabezaría tanto la Corte como el Consejo de la Judicatura Federal (CJF).
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