La inflación en México tomó un nuevo respiro en julio. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) apenas avanzó 0,03% mensual, llevando la tasa anual a 3,12%. Detrás del dato está la caída en precios sensibles para la economía mexicana como el jitomate, el gas doméstico y los automóviles, lo que confirma que las presiones más inmediatas sobre el bolsillo comienzan a ceder, aunque en un entorno aún frágil para la economía.
EL INPC se mantiene estable en julio en 3,12% a tasa anual, ante factores estacionales y medidas de contención en precios sensibles para el consumo como los jitomates y el diésel
La inflación en México tomó un nuevo respiro en julio. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) apenas avanzó 0,03% mensual, llevando la tasa anual a 3,12%. Detrás del dato está la caída en precios sensibles para la economía mexicana como el jitomate, el gas doméstico y los automóviles, lo que confirma que las presiones más inmediatas sobre el bolsillo comienzan a ceder, aunque en un entorno aún frágil para la economía.
De acuerdo con el informe del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) de este viernes, los productos que más incidieron en la leve alza del mes fueron la cebolla (18,97%), la vivienda propia (0,26%) y las loncherías, fondas, torterías y taquerías (0,37%). Un año antes, la inflación mensual había sido de 0,27%, lo que subraya el enfriamiento reciente de los precios.
El componente subyacente, que marca la tendencia de fondo de los precios, avanzó 0,23% mensual, por debajo del 0,31% observado en julio de 2025, consolidando la trayectoria de desaceleración tras el repunte de inicios de año. Al interior, las mercancías subieron 0,19% y los servicios 0,26%, aún mostrando inercia, pero con menor presión.
Más marcado fue el ajuste en la inflación no subyacente, que retrocedió -0,67% en el mes. A tasa anual, este componente cayó de 1,1% a 0,29%, impulsado por la baja de 3,11% en frutas y verduras y por la estabilidad de los energéticos y tarifas públicas, con un alza marginal de 0,01%. La contención en estos rubros refleja tanto factores estacionales agrícolas como la intervención del Gobierno para contener precios sensibles.
La Administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por amortiguar los choques externos a través de la reducción de la carga del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a los combustibles, con el objetivo de mantener estables los precios de la gasolina y el diésel, en medio de un repunte global de los energéticos por la guerra en Irán. Además, ha promovido acuerdos con productores y distribuidores de alimentos para mantener anclajes, que han funcionado como un dique temporal para el INPC.
El dato devuelve la inflación al objetivo del Banco de México (Banxico), cercano a 3%. Aunque no despeja el horizonte: el consenso del mercado anticipa un repunte por encima del 4% para el cierre de 2026. Los mejores resultados del INPC y el Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre le han dado un respiro a los indicadores macroeconómicos del país. El PIB creció 1,5% entre marzo y junio ante un repunte del sector agropecuario, el avance de los servicios y la recuperación monetánea del consumo y turismo motivada por el Mundial de Fútbol.
Ahora, para la próxima mitad del año, los economistas pronostican un crecimiento sostenido, aunque moderado. La media del mercado espera que México crezca a una tasa cercana al 1%, en momentos en los que el país enfrenta la revisión de su vital tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá (TMEC) y barreras estructurales para capitalizar inversiones de envergadura que reactiven el producto.
“El equipo de Análisis de GBM prevé que la inflación cierre 2026 ligeramente por arriba de 4%, anticipando una segunda mitad del año en la que la inflación subyacente se ubique en niveles similares al actual, y un repunte en el componente no subyacente ante bases de comparación adversas y complicaciones derivadas del fenómeno de El Niño”, escribió la casa de bolsa en una nota al mercado. Este escenario plantea que el consumo de los mexicanos seguirá expuestos a eventos externos de choque, como El Niño, que tiene el potencial de incidir en la economía a través de la inflación agropecuaria y de alimentos, porque las sequías y las anomalías de temperatura merman los rendimientos de los cultivos.
EL PAÍS
