Julie Delpy (París, 1969) está enojada. «El mundo actual me enfada muchísimo. Ves a toda esta gente, que no sabes de dónde ha salido, afirmando disparates como que la Tierra es plana o que las vacunas no sirven para nada y no das crédito. ¿Dónde estaban antes? ¿A qué escuelas han ido? ¿Acaso no han ido nunca al médico? A veces creo que es como un test. Todos éstos son como un banco de pruebas donde los megarricos del mundo ensayan sus experimentos. «Si somos capaces de que se crean toda esta mierda, les podemos convencer perfectamente de que si nos bajan los impuestos a nosotros, ellos se benefician», se deben estar diciendo. Y quizá por eso también ves cómo la clase trabajadora vota a la extrema derecha o la gente humilde se convence de que la emigración es una amenaza. Están embruteciendo a la población para controlarla». Y dicho lo cual, la cineasta se muestra al otro lado del Zoom (desde París) ya no enfadada, sino a punto de estallar. «Y además este calor no ayuda», dice y se ríe.
La directora estrena ‘Conoce a los bárbaros’, una comedia descarnada que desnuda los mecanismos de la xenofobia: «El gran logro de la derecha es convencer a la clase trabajadora de que vote contra sí misma»
Julie Delpy (París, 1969) está enojada. «El mundo actual me enfada muchísimo. Ves a toda esta gente, que no sabes de dónde ha salido, afirmando disparates como que la Tierra es plana o que las vacunas no sirven para nada y no das crédito. ¿Dónde estaban antes? ¿A qué escuelas han ido? ¿Acaso no han ido nunca al médico? A veces creo que es como un test. Todos éstos son como un banco de pruebas donde los megarricos del mundo ensayan sus experimentos. «Si somos capaces de que se crean toda esta mierda, les podemos convencer perfectamente de que si nos bajan los impuestos a nosotros, ellos se benefician», se deben estar diciendo. Y quizá por eso también ves cómo la clase trabajadora vota a la extrema derecha o la gente humilde se convence de que la emigración es una amenaza. Están embruteciendo a la población para controlarla». Y dicho lo cual, la cineasta se muestra al otro lado del Zoom (desde París) ya no enfadada, sino a punto de estallar. «Y además este calor no ayuda», dice y se ríe.
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