El presidente de Colombia, Gustavo Petro, tiene previsto viajar en un par de semanas a Nueva York para reunirse con su alcalde y referente de la izquierda global, el socialista democrático Zohran Mamdani, según ha podido saber EL PAÍS. El viaje está previsto para el 12 de junio, algo menos de dos semanas después de que el próximo domingo se celebre la primera vuelta de las elecciones presidenciales colombianas. Si de esa cita no sale un sucesor para Petro, se vuelve a votar el 21 de junio. Sea como sea, el elegido asumirá el 7 de agosto.
Ambos líderes de la izquierda, unidos por su oposición a Trump, discutirán propuestas para “combatir la desigualdad” y “fortalecer la democracia”
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, tiene previsto viajar en un par de semanas a Nueva York para reunirse con su alcalde y referente de la izquierda global, el socialista democrático Zohran Mamdani, según ha podido saber EL PAÍS. El viaje está previsto para el 12 de junio, algo menos de dos semanas después de que el próximo domingo se celebre la primera vuelta de las elecciones presidenciales colombianas. Si de esa cita no sale un sucesor para Petro, se vuelve a votar el 21 de junio. Sea como sea, el elegido asumirá el 7 de agosto.
El encuentro en Nueva York se materializará en un evento titulado “Dignidad en Democracia”, que se convoca para responder a la pregunta de cómo “combatir” desde la izquierda “la desigualdad” y “fortalecer la democracia”.
Será la primera vez que Mamdani reciba, desde que es alcalde, a un jefe de Estado. Ambos líderes ya se vieron durante la visita de Petro a la ciudad con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en septiembre pasado, cuando Mamdani aún era candidato. El presidente colombiano celebró su victoria en las urnas poco más de un mes después con un mensaje en X que decía: “El pueblo de Nueva York se merece su estatua a la Libertad”.
El creciente poder de la oligarquía será otro de los temas destacados del orden del día en su nueva cita. “En todo el mundo, los multimillonarios y las grandes empresas tienen cada vez más control sobre la vivienda, la salud, el transporte, los medios y hasta la democracia”, explica Ana María Archila, Comisionada de Asuntos Internacionales de la Ciudad de Nueva York. Nacida en Colombia, Archila se ha enfocado desde su nombramiento en febrero en profundizar las relaciones con líderes extranjeros que comparten con Mamdani su visión del mundo.
“Los que tienen más poder quieren incitar divisiones entre la gente para afianzar su propio poder”, afirma. “Nos dicen que culpemos a los migrantes por los salarios bajos, en vez de culpar a los jefes que explotan a los trabajadores. Nos dicen que culpemos a los pobres por la pobreza, en vez de culpar a sistemas diseñados para generar pobreza”. Para Archila, la perspectiva del encuentro entre Petro y Mamdani muestra “lo que es posible cuando líderes gobiernan con un compromiso inquebrantable para mejorar la vida de la gente trabajadora, y unen fuerzas a través de las fronteras para combatir la desigualdad que amenaza la democracia en todas partes”.
A ambos políticos les une, además de un activo, aunque ciertamente diferenciado, perfil en redes sociales, haber recibido los ataques del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En el caso de Mamdani, el inquilino de la Casa Blanca lo convirtió en uno de sus blancos predilectos durante la fulgurante campaña con la que hizo historia al convertirse en el primer musulmán en conquistar la alcaldía de Nueva York. Después, vinieron dos extravagantes encuentros de ambos en la Casa Blanca, en la que el presidente se deshizo en elogios de quien antes había insultado, lo había llamado “comunista” y había vaticinado que llevaría a la ruina moral y económica a la ciudad en la que Trump nació hace casi 80 años.
En sus primeros meses en el Ayuntamiento, Mamdani ha logrado presentar un presupuesto equilibrado, pero no que cesaran las críticas de las clases pudientes a sus promesas de gravar a los ricos y de congelar los alquileres de renta controlada. Tampoco, de ciertos sectores de la comunidad judía por su defensa de los derechos de los palestinos.
Pese a esas dos demostraciones de sintonía, el alcalde, que se enfrenta a un nuevo reto a partir del 11 de junio como regidor de una ciudad sede del Mundial de fútbol que además acogerá la final, tampoco ha aflojado en su oposición a las políticas de Trump y en su defensa de las comunidades migrantes.

Petro, que esta semana arremetió de nuevo contra el presidente de Estados Unidos por el suicidio de un ciudadano colombiano detenido por el ICE, también visitó la Casa Blanca. Sucedió en febrero, después de meses de intercambios de golpes con su inquilino. Antes, su último paso por Nueva York había dejado huella. Fue durante la semana de la ONU, en septiembre. Entonces, el primer presidente colombiano de izquierda de la historia habló ante la Asamblea General, y luego participó en una protesta callejera junto al músico Roger Waters (Pink Floyd) en apoyo a Palestina. Megáfono en mano, pidió a los soldados estadounidenses que no obedecieran las órdenes de Trump en Gaza.
Mientras Petro volaba de regreso a Bogotá, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció la decisión de su Gobierno de retirar a Petro su visado por lo que dijo. El presidente de Colombia avisó después de su intención de regresar a Nueva York. El próximo 12 de junio cumplirá con su promesa.
EL PAÍS
