Una jueza federal ha reprogramado este lunes la audiencia contra Joaquín Guzmán López, hijo del líder histórico del Cartel de Sinaloa Joaquín El Chapo Guzmán, al 31 de agosto. La minuta de la magistrada no detalla las razones del cambio de la comparecencia, que debía celebrarse el 1 de junio. Guzmán López, de 39 años, se declaró culpable de dos cargos por narcotráfico y crimen organizado ante una corte de Illinois, donde también confesó haber secuestrado a Ismael El Mayo Zambada, exsocio de su padre, para entregarlo a las autoridades estadounidenses en julio de 2024. Ese movimiento supuso también su rendición ante Washington.
La comparecencia del hijo de histórico líder del Cartel de Sinaloa, que meses atrás admitió haber secuestrado al Mayo Zambada, debía celebrarse el 1 de junio
La comparecencia del acusado, quien admitió haber secuestrado a Ismael ‘El Mayo’ Zambada para entregarlo a Estados Unidos, estaba programada para el 1 de junio


Una jueza federal ha reprogramado este lunes la audiencia contra Joaquín Guzmán López, hijo del líder histórico del Cartel de Sinaloa Joaquín El Chapo Guzmán, al 31 de agosto. La minuta de la magistrada no detalla las razones del cambio de la comparecencia, que debía celebrarse el 1 de junio. Guzmán López, de 39 años, se declaró culpable de dos cargos por narcotráfico y crimen organizado ante una corte de Illinois, donde también confesó haber secuestrado a Ismael El Mayo Zambada, exsocio de su padre, para entregarlo a las autoridades estadounidenses en julio de 2024. Ese movimiento supuso también su rendición ante Washington.
Guzmán López se convirtió en el segundo familiar del clan Guzmán en colaborar con las autoridades estadounidenses, apenas cinco meses después de que lo hiciera su hermano pequeño Ovidio, que admitió haber participado en el crimen organizado. Ambos descendientes del Chapo, parte de la cúpula de la facción de Los Chapitos, se declararon culpables ante la jueza Sharon Johnson Coleman, misma que este lunes ha reprogramado la audiencia de Guzmán López.
La entrega a las autoridades de Estados Unidos del Mayo por parte de Guzmán López en El Paso, Texas, despertó el caos en el interior del Cartel de Sinaloa. Desde esa fecha, las facciones de Los Chapitos y Los Mayos han entrado en una violenta guerra en el Estado sinaloense, convirtiendo la capital del territorio, Culiacán, en el escenario principal del conflicto.
El propio Mayo denunció su secuestro en una carta difundida poco después de entrar en prisión. En ella aseguraba que el 25 de julio de 2024 se reuniría en la finca Huertos del Pedregal, en Culiacán, con el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, con el exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa Héctor Cuén y con Guzmán López. Esa noche el cuerpo de Cuén apareció ensangrentado en una gasolinera de Culiacán, pero el Mayo aseguraba que el exrector fue asesinado en la finca, un apunte que echaba por tierra la versión de la Fiscalía General de la República, que entonces mantenía que lo mataron unos individuos en moto con el objetivo de robarle la camioneta.
Rocha Moya pidió licencia temporal hace un par de semanas, después de que la justicia estadounidense le acusara a él y a otros nueve funcionarios sinaloenses por presuntos vínculos con Los Chapitos. El Gobierno mexicano ha rechazado esos señalamientos, que ha tildado de ataques políticos, al asegurar que las acusaciones no cuentan con pruebas contundentes. Por el momento, dos de esos funcionarios señalados se han entregado a la justicia de Estados Unidos: el exsecretario de Finanzas de Sinaloa Enrique Díaz y el de Seguridad Gerardo Mérida.
La facción de Los Chapitos, de acuerdo con Washington, ha logrado en la última década controlar parte del mercado de sustancias como el fentanilo, una de las drogas más señaladas por el Gobierno de Donald Trump, que en diciembre la clasificó como un “arma de destrucción masiva”. Estados Unidos ofrece 10 millones de dólares por información de Alfredo Guzmán Salazar, uno de los hijos del Chapo prófugo de la justicia y también uno de los grandes objetivos del vecino al norte de la frontera.
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