La colombiana Yuvelis Natalia Morales Blanco volvía de Bogotá a Puerto Wilches, su comunidad natal en la región del Magdalena Medio, cuando recibió la llamada. En medio de un viaje de 12 horas en autobús, con mala cobertura, le sorprendió que la persona al otro lado de la línea estaba muy emocionada. Le dijo que había ganado el premio Goldman, por su liderazgo social contra el fracturamiento hidráulico. Ella no conocía el galardón, y la voz le explicó que era como el Nobel, pero para activistas medioambientales. Nacida en el año 2000 en una familia de pescadores, amenazada de muerte en varias ocasiones, exiliada a Francia un año, pidió tiempo para decidir si lo aceptaba o no. Investigó qué era el Goldman, analizó sus implicaciones y las consecuencias que tuvo para otros defensores del territorio en Latinoamérica.
La activista colombiana, ganadora del Nobel ambiental, ve el reconocimiento como una herramienta para visibilizar la resistencia contra esta técnica, mientras el Gobierno de Sheinbaum se plantea volver a usarla
La colombiana Yuvelis Natalia Morales Blanco volvía de Bogotá a Puerto Wilches, su comunidad natal en la región del Magdalena Medio, cuando recibió la llamada. En medio de un viaje de 12 horas en autobús, con mala cobertura, le sorprendió que la persona al otro lado de la línea estaba muy emocionada. Le dijo que había ganado el premio Goldman, por su liderazgo social contra el fracturamiento hidráulico. Ella no conocía el galardón, y la voz le explicó que era como el Nobel, pero para activistas medioambientales. Nacida en el año 2000 en una familia de pescadores, amenazada de muerte en varias ocasiones, exiliada a Francia un año, pidió tiempo para decidir si lo aceptaba o no. Investigó qué era el Goldman, analizó sus implicaciones y las consecuencias que tuvo para otros defensores del territorio en Latinoamérica.
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