La presidenta Claudia Sheinbaum ha reunido este jueves en Palacio Nacional a diputados y senadores de Morena, el PT y el PVEM en un encuentro cerrado marcado por un mensaje de disciplina política, cohesión interna y defensa nacional frente a la presión creciente de Estados Unidos contra figuras del oficialismo mexicano. La mandataria pidió a los legisladores “cerrar filas” y salir a territorio a defender el discurso de la soberanía y la independencia nacional, pero también advirtió que su Gobierno “no protegerá a nadie” y exhortó a que “se investigue a quien se tenga que investigar”. Con un matiz: si existen pruebas. Esto en medio del terremoto político que ha provocado la acusación desde Washington contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y las advertencias del fiscal general en funciones estadounidense sobre que pueden venirse nuevas indagatorias contra políticos mexicanos.
La presidenta reúne a diputados y senadores de Morena, PT y PVEM en Palacio Nacional, llama a la unidad y a cerrar filas y advierte que “no se protegerá a nadie” y se investigará “a quien se tenga que investigar”
La presidenta Claudia Sheinbaum ha reunido este jueves en Palacio Nacional a diputados y senadores de Morena, el PT y el PVEM en un encuentro cerrado marcado por un mensaje de disciplina política, cohesión interna y defensa nacional frente a la presión creciente de Estados Unidos contra figuras del oficialismo mexicano. La mandataria pidió a los legisladores “cerrar filas” y salir a territorio a defender el discurso de la soberanía y la independencia nacional, pero también advirtió que su Gobierno “no protegerá a nadie” y exhortó a que “se investigue a quien se tenga que investigar”. Con un matiz: si existen pruebas. Esto en medio del terremoto político que ha provocado la acusación desde Washington contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y las advertencias del fiscal general en funciones estadounidense sobre que pueden venirse nuevas indagatorias contra políticos mexicanos.
El encuentro ocurrió en un momento de máxima tensión para el bloque gobernante. La ofensiva judicial y política del Gobierno de Donald Trump ante presuntos vínculos entre funcionarios mexicanos y el narcotráfico ha colocado al oficialismo en alerta máxima y ha abierto una crisis sin precedentes para Morena. Asistentes al encuentro han narrado a EL PAÍS que Sheinbaum evitó a toda costa mencionar directamente a Rocha Moya, pero sí reconoció ante los legisladores que existen solicitudes de investigación sobre integrantes del movimiento y dejó claro que su Gobierno no protegerá a nadie si existen pruebas.
“Dijo que estamos enfrentando esto por un tema electoral en Estados Unidos, pero que no vamos a proteger y a defender a nadie. Dijo que se investigue a quien se tenga que investigar, pero con pruebas. Lo mismo que ha dicho en la mañanera”, refiere un legislador de Morena. El nombre del gobernador de Sinaloa se ha convertido en innombrable para Sheinbaum, refieren en el oficialismo. “Lo que ella mencionó es: ‘Hay una solicitud para investigar a algunos compañeros del movimiento y se van a investigar’. No mencionó a Rocha, no dijo el gobernador”, relató otro de los asistentes.
El mensaje, dicen, buscó equilibrar los dos frentes más importantes en este momento para el oficialismo: rechazar lo que consideran una embestida política proveniente del Gobierno estadounidense y, al mismo tiempo, evitar aparecer como una agrupación que encubre a integrantes señalados por posibles vínculos criminales.
La posibilidad de nuevas revelaciones que involucren a dirigentes o funcionarios ha comenzado a generar nerviosismo en distintos sectores del oficialismo, particularmente entre legisladores, gobernadores y liderazgos regionales, refieren fuentes consultadas por este periódico. “Podemos tener algunas diferencias, como en la revocación de mandato, pero en lo que no podemos tener ningún tipo de diferencia, es en la defensa de la soberanía”, apuntó la mandataria. En el bloque oficialista ha quedado clara la prioridad política de Sheinbaum: mantener unido al movimiento en el momento de mayor presión externa que ha enfrentado Morena desde su llegada al poder.
La reunión arrancó con la intervención de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y continuó con los posicionamientos del coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal; del dirigente nacional del PT, Alberto Anaya; y del senador del PVEM, Manuel Velasco, antes de que la presidenta tomara la palabra para fijar su mensaje.
Según otro de los asistentes, tanto Monreal como Anaya insistieron en la necesidad de reforzar el trabajo territorial ante el impacto que la crisis comienza a tener en la percepción pública. “Ella dijo que la gente debe saber en territorio que la lucha desde ahora es por la independencia y la soberanía del país”, contó una fuente del PT.

La narrativa de la soberanía se ha convertido en el nuevo eje de defensa del oficialismo frente al endurecimiento del discurso estadounidense. En Morena existe la percepción de que sectores políticos de Washington han comenzado a utilizar la seguridad y el combate al narcotráfico como arma electoral de cara a los comicios intermedios de Estados Unidos, una lectura que Sheinbaum compartió frente a los legisladores.
El llamado de Sheinbaum ha sido interpretado por varios asistentes como una orden para evitar divisiones públicas y mantener un discurso uniforme. “Nos llamó a la unidad, a que caminemos en la ruta de los principios y a que cerremos filas en defensa de la soberanía y la independencia”, relató otro legislador al término del encuentro. “Hablamos de la fortaleza de ir juntos. Luego la gente no es objetiva y tiene otras intenciones y es ahí donde se descompone todo”.
La reunión evidenció la preocupación del oficialismo por el impacto político que la narrativa estadounidense puede tener en el ánimo social. Sobre todo, en las preferencias electorales de cara a los comicios intermedios de 2027 en México, donde el botín no es menor. Se disputarán 17 gubernaturas, incluida Sinaloa, y unos 3.000 cargos locales y federales. Morena y sus aliados temen que las investigaciones y acusaciones provenientes de Washington terminen permeando en la opinión pública y erosionen la principal bandera del movimiento: no mentir, no robar y no traicionar. La herencia moral del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
EL PAÍS
