Desde que el líder de la extrema derecha española Santiago Abascal inventara, en 2019, la expresión infame la “derechita cobarde”, la política democrática que ya se había vuelto tóxica años antes encontró un término para ser nombrada y, en gran medida, descalificada. Desde entonces, tanto la expresión como la idea que se encuentra contenida en ella circulan como una verdadera infección por todas partes, en cualquier geografía y en todo idioma.
La verdad de las cosas es que las mayorías políticas y legislativas en Chile son tan estrechas e inciertas, que insistir en el estigma identitario no permite ganar una disputa relevante
Desde que el líder de la extrema derecha española Santiago Abascal inventara, en 2019, la expresión infame la “derechita cobarde”, la política democrática que ya se había vuelto tóxica años antes encontró un término para ser nombrada y, en gran medida, descalificada. Desde entonces, tanto la expresión como la idea que se encuentra contenida en ella circulan como una verdadera infección por todas partes, en cualquier geografía y en todo idioma.
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