El pleno parlamentario de constitución de la nueva legislatura en Berlín tenía que ser una celebración para Elif Eralp. La candidata de Die Linke (La Izquierda) para gobernar la capital de Alemania veía este jueves cómo su amiga y compañera Hendrikje Klein era elegida presidenta de la Cámara. Pero las caras de Eralp y del resto de los diputados de la formación poscomunista mostraban poca alegría. El semanario Der Spiegel publicó pocas horas antes un documento interno del partido en el que la posible futura alcaldesa de Berlín reconocía temer por su vida y la de su familia. El origen de su miedo son grupos radicales palestinos afines a Die Linke.
Die Linke difunde por error un documento en el que Elif Eralp admite miedo por sus críticas a sectores cercanos a Hamás
El pleno parlamentario de constitución de la nueva legislatura en Berlín tenía que ser una celebración para Elif Eralp. La candidata de Die Linke para gobernar la capital de Alemania veía este jueves como su amiga y compañera Hendrikje Klein era elegida presidenta de la Cámara. Pero las caras de Eralp y del resto de los diputados de la formación poscomunista mostraban poca alegría. El semanario Der Spiegelpublicó pocas horas antes un documento interno del partido en el que la posible futura alcaldesa de Berlín reconocía temer por su vida y la de su familia. El origen de su miedo son grupos radicales palestinos afines a Die Linke.
Todo empieza el 20 de septiembre. Die Linke consigue aquel día ganar las elecciones regionales de Berlín. Es el partido alemán que más se ha significado a favor de la causa palestina, en un país en el que el peso de la historia hace difícil desmarcarse de Israel incluso en su invasión a sangre y fuego sobre Gaza. En la fiesta de la noche electoral de Die Linke, sin embargo, aparecen personajes que terminarán siendo el mayor dolor de cabeza de Eralp en las actuales negociaciones para formar una coalición de poder con Los Verdes y los socialdemócratas del SPD.
A aquella noche electoral asistió la familia Rammo, de origen libanés y de uno de los mayores grupos del crimen organizado en Berlín: narcotráfico, violencia, robos, lavado de dinero… Issa Rammo, el jefe del clan, había declarado que votaba a Die Linke por su apoyo a Palestina. En la fiesta también estuvieron presentes dos representantes de otro clan, Barbaj, acusados por la justicia de acciones antisemitas, protestas violentas en favor de Palestina, violencia contra la policía y blanqueo de capitales.
A los festejos de la noche electoral también acudió Ibrahim Ibrahim, investigado por los servicios secretos alemanes por su militancia en el Frente Popular para la Liberación de Palestina, grupo considerado en Alemania como un satélite de Hamás. Ibrahim se fotografió aquella noche con múltiples representantes de Die Linke.

El contacto del clan Rammo con Die Linke era el diputado Ferat Koçak, amigo de Issa Rammo. El partido forzó la dimisión de Koçak. Vanessa Emde, diputada regional y la cara más conocida del sector de apoyo a Palestina de Die Linke, también está relacionada con Ibrahim. El partido estudia la expulsión de sus filas. Emde fue motivo de polémica este 2026 al cuestionar el derecho de Israel como Estado.
Die Linke, presionado por los Verdes y SPD, ha obligado a firmar a sus diputados un documento en el que se comprometen a combatir el antisemitismo y a defender la existencia del Estado de Israel. También ha iniciado el proceso de expulsión de Hanna Bruns, la portavoz del grupo en apoyo a Palestina.
El supuesto antisemitismo de Die Linke y sus vínculos con grupos radicales fue el tema principal de un encuentro celebrado el lunes por Der Spiegel con Eralp. Era la primera entrevista a fondo que daba la candidata a un medio de comunicación: el partido está evitando al máximo que sus líderes hablen con la prensa por temor a que se produzcan polémicas que hagan fracasar las negociaciones para formar Gobierno.
Eralp fue preguntada por los sectores antisemitas que una mayoría política e institucional en Alemania considera que existen en su partido. Según Der Spiegel, su respuesta fue esta: “No era consciente de la magnitud del problema. Sabía, por supuesto, que muchos de sus compañeros de partido, especialmente en la asociación del distrito de Neukölln [en Berlín], estaban muy comprometidos con la causa palestina, pero no había imaginado que se hubieran cruzado tantos límites”.

La costumbre en Alemania es que un medio de comunicación escrito envíe la entrevista para aprobación al entrevistado antes de su publicación. Este, pese a que haya dicho algo y haya prueba de ello, tiene derecho a modificarlo.
Una de las preguntas de Der Spiegel era sobre Ibrahim. Eralp pidió eliminar toda su respuesta, por lo que el semanario no puede publicar lo que dijo. Pero el equipo de Eralp cometió un error: envió a los periodistas el documento interno del partido en el que debatían cómo modificar las respuestas de la entrevista. Y en este documento, Eralp pide eliminar mucho; en especial, su valoración sobre Ibrahim: “No voy a poner en riesgo ni a mí ni a mi familia por Der Spiegel”. En otro momento, Eralp reconoce que su marido también “tiene miedo de esta gente”.
Eralp ha dado la cara ante los medios en una breve comparecencia en el parlamento de Berlín: “No me dejaré intimidar por nadie”. La candidata ha subido el tono para demostrar que no se amedrenta y ha anunciado que si es alcaldesa, combatirá con todas sus fuerzas “contra el crimen organizado, los violentos y los que apoyan al terrorismo”.
Este mensaje es un cambio significativo en Die Linke, un partido que durante la campaña electoral prometió reducir drásticamente los efectivos de la policía en Berlín y suprimir los servicios secretos de la ciudad-Estado, encargados precisamente de investigar a grupos radicales, sobre todo de la extrema derecha, y terroristas. El partido consideraba que tanto las fuerzas del orden como los servicios secretos vulneraban derechos fundamentales. Acabó renunciando a ello este mismo mes por presión de Los Verdes y el SPD.
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