La memoria en la infancia nunca llega limpia. Se mezcla con el miedo, con los programas de televisión que alguien dejó encendidos, con las voces de los adultos detrás de una puerta cerrada y con la sensación de que algo terrible puede ocurrir mientras nadie mira. En El diablo fuma (Y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja), el director Ernesto Martínez Bucio y la guionista Karen Plata convierten esos fragmentos dispersos en una película donde la lógica de la niñez pesa más que cualquier reconstrucción histórica precisa. El primer largometraje del realizador se encuentra en la cartelera de México tras haber obtenido el premio a la Mejor Ópera Prima en el pasado Festival de Cine de Berlín.
El filme debut de Ernesto Martínez, elegido como Mejor Ópera Prima en el Festival de Berlín y ya disponible en cartelera, presenta a cinco hermanos que evocan sus miedos infantiles y traumas familiares
La memoria en la infancia nunca llega limpia. Se mezcla con el miedo, con los programas de televisión que alguien dejó encendidos, con las voces de los adultos detrás de una puerta cerrada y con la sensación de que algo terrible puede ocurrir mientras nadie mira. En El diablo fuma (Y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja), el director Ernesto Martínez Bucio y la guionista Karen Plata convierten esos fragmentos dispersos en una película donde la lógica de la niñez pesa más que cualquier reconstrucción histórica precisa. El primer largometraje del realizador se encuentra en la cartelera de México tras haber obtenido el premio a la Mejor Ópera Prima en el pasado Festival de Cine de Berlín.
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