Flores, restaurantes llenos, festivales escolares y tráfico imposible. Cada 10 de mayo México se paraliza en nombre de las madres, en una de las celebraciones más arraigadas y lucrativas del año. Pero detrás de las serenatas, los regalos y el culto a la madre abnegada existe una historia mucho menos conocida: el Día de las Madres no surgió como una tradición espontánea, sino como una respuesta política al avance del feminismo en la década de 1920.
La investigadora Susana Vargas Cervantes explica que la festividad surgió en 1922 como una campaña del periódico Excélsior para frenar las demandas feministas sobre educación sexual y control de la natalidad, propuestas tachadas de “inmorales”
Flores, restaurantes llenos, festivales escolares y tráfico imposible. Cada 10 de mayo México se paraliza en nombre de las madres, en una de las celebraciones más arraigadas y lucrativas del año. Pero detrás de las serenatas, los regalos y el culto a la madre abnegada existe una historia mucho menos conocida: el Día de las Madres no surgió como una tradición espontánea, sino como una respuesta política al avance del feminismo en la década de 1920.
EL PAÍS
