Una de las principales promesas de campaña del presidente Kast fue la recuperación del crecimiento económico, para lo cual anunció sendos planes y estrategias basados -muchas veces- en diagnósticos simples para problemas complejos. La porfiada realidad, sin embargo, muestra que administrar un país exige algo más que voluntarismo.
El problema de Kast no es haber heredado una economía estancada —eso le ocurriría a cualquiera que gobernara hoy—, sino haber vendido en campaña la ilusión de que el estancamiento se resolvía con diagnósticos rápidos y señales de confianza empresarial
Una de las principales promesas de campaña del presidente Kast fue la recuperación del crecimiento económico, para lo cual anunció sendos planes y estrategias basados -muchas veces- en diagnósticos simples para problemas complejos. La porfiada realidad, sin embargo, muestra que administrar un país exige algo más que voluntarismo.
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