En 2015, los entonces ministros de Defensa y de Justicia, frente a la cúpula militar y al presidente de la República, en la ceremonia de ascenso de los oficiales superiores de las Fuerzas Militares y de Policía, firmaron un compromiso público para que a ellos también les aplicaran la justicia transicional. Temían que los tratamientos como las amnistías para los guerrilleros que dejaron las armas salieran avante, mientras que recursos jurídicos como la renuncia a la persecución penal y las sanciones restaurativas para los militares fueran vistas como amnistías encubiertas, contrarias al derecho internacional, en instancias domésticas e internacionales.
Los críticos del tribunal de paz suelen decir que esta justicia especial se ha ensañado con los militares, mientras ha sido laxa y condescendiente con las antiguas FARC. Esa visión es contraria a la realidad
En 2015, los entonces ministros de Defensa y de Justicia, frente a la cúpula militar y al presidente de la República, en la ceremonia de ascenso de los oficiales superiores de las Fuerzas Militares y de Policía, firmaron un compromiso público para que a ellos también les aplicaran la justicia transicional. Temían que los tratamientos como las amnistías para los guerrilleros que dejaron las armas salieran avante, mientras que recursos jurídicos como la renuncia a la persecución penal y las sanciones restaurativas para los militares fueran vistas como amnistías encubiertas, contrarias al derecho internacional, en instancias domésticas e internacionales.
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