Albina Ruiz (Moyobamba, 65 años) tenía 16 años cuando salió del Amazonas peruano y se mudó a El Agustino, uno de los distritos más pobres de Lima. Le aterró ver que las montañas de basura eran más grandes que ella y que los servicios de limpieza no llegaban a todos los barrios. “Un día fui al Ayuntamiento a preguntar por qué en mi calle no pasaba el camión de recogida. Me respondieron: ‘Allí viven los pobres, a ellos les gusta ser sucios y no pagan por el servicio de limpieza”, recuerda Ruiz.
La que fuera titular de Medio Ambiente, fundó una ONG de gestión de residuos e impulsó la primera ley de recicladores en América. Defiende dignificar el oficio de recogida de basuras y avanzar hacia la economía circular
Albina Ruiz (Moyobamba, 65 años) tenía 16 años cuando salió del Amazonas peruano y se mudó a El Agustino, uno de los distritos más pobres de Lima. Le aterró ver que las montañas de basura eran más grandes que ella y que los servicios de limpieza no llegaban a todos los barrios. “Un día fui al Ayuntamiento a preguntar por qué en mi calle no pasaba el camión de recogida. Me respondieron: ‘Allí viven los pobres, a ellos les gusta ser sucios y no pagan por el servicio de limpieza”, recuerda Ruiz.
Esa joven que se abría paso cada mañana entre los residuos desperdigados por la calle y que conocía las dolencias de los recicladores informales fundó en 2002 la ONG Ciudad Saludable para regularizar y dignificar el reciclaje y llevar la gestión de residuos a todos los rincones de Perú. Años después, fue Viceministra de Gestión Ambiental (2019) y Ministra de Medio Ambiente (2022-2024).
Ruiz es, además, la impulsora de la Ley de Recicladores de 2009 ―la primera en su tipo en América―, que ha permitido formalizar a los recicladores en Perú y darles acceso a rutas de recolección en zonas residenciales y empresas, seguridad social, formación y certificaciones. Solo Ciudad Saludable ha capacitado a 12.000 personas en 20 regiones del país.
“Me ‘subí al camión de basura’ y nunca más me bajé”, bromea la exministra en una entrevista con EL PAÍS en Madrid, que ha visitado por invitación de la Fundación Ashoka, para reunirse con inversores privados para sacar adelante proyectos como un vivero de palmeras umsha, una especie amazónica altamente explotada durante las fiestas de San Juan. Tras su paso por la capital española, Ciudad Saludable tiene una agenda intensa. En agosto, participará en TEDx Amazonia, en Ecuador, y en noviembre asistirá al Foro Mundial de Economía Circular, en India.
Ruiz, ingeniera industrial y con un máster en ecología y gestión ambiental, defiende la importancia del “cambio sistémico” para la protección del medioambiente. Esto, explica, implica promover leyes y un entorno institucional propicio para mejorar la gestión de residuos. Tras casi tres décadas de trabajo, reconoce que no es fácil, y menos con la inestabilidad política de Perú, que ha tenido ocho presidentes en una década y que justo ahora, tras un largo escrutinio ha elegido uno nuevo: la líder de Fuerza Popular, Keiko Fujimori.
“Es muy difícil con los Ayuntamientos, porque incluso en una misma gestión, con el mismo alcalde, hay cambio de gerente [de gestión de residuos] cada seis meses y hay que volver a empezar”, reconoce Ruiz. Aun así, destaca que, con los años, han conseguido que la metodología y los resultados sean sostenibles. “En un contexto con problemas estructurales, el Estado no siempre tiene la capacidad de resolver y ahí entra nuestra creatividad ciudadana para darle la vuelta a la situación”, afirma.

Perú genera cada año nueve millones de toneladas de residuos sólidos provenientes de los hogares y de la limpieza de espacios públicos. Aunque en los últimos años ha mejorado la disposición adecuada de la basura, la separación correcta sigue siendo baja (33%).
Aunque Ciudad Saludable ha apostado por la formalización y la mejora de las condiciones laborales de los recicladores, aún queda mucho por hacer. El Censo Nacional de Recicladores de Perú calcula que hay más de 5.000 recicladores formalizados, pero todavía unos 3.500 permanecen en la informalidad. “Muchos trabajan en condiciones de precariedad, a menudo sin equipos de protección personal, lo que aumenta el riesgo de accidentes y enfermedades; y no cuentan con recursos económicos suficientes”, describe el Ministerio del Ambiente en un boletín de prensa.
Con los años, Ruiz ha conocido nuevas aristas de la gestión de residuos y ha apoyado otros cambios, como la modificación de la ley de residuos para hacer obligatoria la separación en la fuente e incorporar principios de economía circular en la legislación peruana. En 2018, promovió una ley que regula los plásticos de un solo uso y que obliga a que las botellas y envases PET contengan un 15% de plástico reciclado. Ahora, el sector privado propone elevar ese porcentaje hasta un 30%.
Junto a su hija Paloma Roldán (Lima, 44 años), actual directora de Ciudad Saludable, trabaja para sacar adelante nuevas leyes. Una, que ya se ha presentado y ahora está abierta a comentarios ciudadanos, busca que el plástico reciclado se pueda usar para fabricar empaques de alimentos. Por otra parte, con el sector privado, impulsan una reforma legislativa para evitar la doble tributación de residuos.
“En este momento, cuando un paquete de galletas sale al mercado, paga un impuesto. Y luego, cuando una asociación de recicladores lo recoge y lo quiere vender, vuelve a tributar. No es conveniente”, explica Roldán, que, desde los 13 años, ha recorrido el Perú con su madre.
Juntas, además, han viajado a una decena de países de América Latina y a Bangladés y Kenia para asesorar grupos de recicladores y a gobiernos locales. “No tenemos una receta. Primero identificamos los elementos imprescindibles en cada lugar y después adaptamos el proceso al territorio”, explica Roldán.
En Guatemala, por ejemplo, empezaron un proceso para la protección del lago Atitlán y terminaron fortaleciendo el papel de lideresas comunitarias que hoy siguen trabajando como educadoras ambientales.

“Año a año hemos ido ampliando la mirada: pasamos de trabajar en la gestión de residuos sólidos a abordar también la contaminación en mares y ríos. Ahora hablamos de economía circular y de protección de los ecosistemas”, agrega Roldán.
Una de las mayores obsesiones de Ciudad Saludable, ahora, es revalorizar los residuos a través del reciclaje, el compostaje y otras formas de aprovechamiento económico. Actualmente, esta revalorización en Perú apenas llega al 2%.
En Arequipa, por ejemplo, lograron que una red de recicladores se organizara y trabajara de la mano del Ayuntamiento para prensar el plástico que reciclaban y conseguir un transportista que llevara el producto a Lima y que una gran empresa les comprara directamente. “Antes, el intermediario les pagaba 60 centavos (0,16 euros) por el kilo de botella PET. Ahora, ganan 1,97 soles (0,26 euros)”, explica Ruiz.
“Los recicladores están en otra fase ahora, porque ya han tenido una formación. El reto en este momento es seguir certificándolos y ampliar la implementación de maquinaria. Esto es un empleo verde que se ha dignificado”, agrega Roldán.
EL PAÍS
