Bolivia se asoma al abismo después de 37 días de protestas. En La Paz, hay desesperación, rabia e incluso hambre; la población está harta de hacer largas filas para cargar combustible o comprar alimentos a precios desorbitados. En Cochabamba, la cuarta ciudad más poblada de Bolivia, crece el pánico ante los primeros síntomas de desabastecimiento. En el norte de Santa Cruz, este sábado, el intento de desbloquear una carretera se transformó en el enfrentamiento más violento hasta la fecha entre manifestantes y fuerzas de seguridad respaldadas por vecinos. Un total de 35 personas -16 civiles y 19 policías- resultaron heridas. Ante el fracaso del diálogo convocado por el presidente Rodrigo Paz, el Gobierno prepara el camino para declarar el estado de excepción. El temor es que la historia de Bolivia se repita, que la intervención del Ejército desencadene un nuevo baño de sangre.
La violencia escala y el Parlamento se apresta a aprobar la ley que autoriza al Ejército a desbloquear caminos por la fuerza tras cinco semanas de protestas
Bolivia se asoma al abismo después de 37 días de protestas. En La Paz, hay desesperación, rabia e incluso hambre; la población está harta de hacer largas filas para cargar combustible o comprar alimentos a precios desorbitados. En Cochabamba, la cuarta ciudad más poblada de Bolivia, crece el pánico ante los primeros síntomas de desabastecimiento. En el norte de Santa Cruz, este sábado, el intento de desbloquear una carretera se transformó en el enfrentamiento más violento hasta la fecha entre manifestantes y fuerzas de seguridad respaldadas por vecinos. Un total de 35 personas -16 civiles y 19 policías- resultaron heridas. Ante el fracaso del diálogo convocado por el presidente Rodrigo Paz, el Gobierno prepara el camino para declarar el estado de excepción. El temor es que la historia de Bolivia se repita, que la intervención del Ejército desencadene un nuevo baño de sangre.
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