El senador Iván Cepeda, el candidato de la izquierda colombiana que encabeza las encuestas para suceder a Gustavo Petro, avanza en su estrategia de tejer alianzas con sectores afines, pero distintos al oficialista Pacto Histórico, para acercarse a una victoria en la primera vuelta del 31 de mayo, como se lo propone con insistencia. A menos de un mes de las elecciones, con ese propósito, ha sumado este miércoles la adhesión del excanciller Luis Gilberto Murillo, que así declina su propia aspiración presidencial. “Es una decisión que se alinea con el futuro de Colombia, Iván, que usted representa… las oportunidades no se pueden seguir aplazando”, dijo el curtido diplomático al oficializar su llegada a la Alianza por la Vida, en un discurso de tono optimista en el que reivindicó una vez más su convicción de que el desarrollo de Colombia pasa por sus regiones. “Voy a poner al servicio de este proyecto toda mi experiencia”, prometió.
El senador Iván Cepeda, el candidato de la izquierda colombiana que encabeza las encuestas para suceder a Gustavo Petro, avanza en su estrategia de tejer alianzas con sectores afines, pero distintos al oficialista Pacto Histórico, para acercarse a una victoria en la primera vuelta del 31 de mayo, como se lo propone con insistencia. A menos de un mes de las elecciones, con ese propósito, ha sumado este miércoles la adhesión del excanciller Luis Gilberto Murillo, que así declina su propia aspiración presidencial. “Es una decisión que se alinea con el futuro de Colombia, Iván, que usted representa… las oportunidades no se pueden seguir aplazando”, dijo el curtido diplomático al oficializar su llegada a la Alianza por la Vida, en un discurso de tono optimista en el que reivindicó una vez más su convicción de que el desarrollo de Colombia pasa por sus regiones. “Voy a poner al servicio de este proyecto toda mi experiencia”, prometió. Seguir leyendo
El senador Iván Cepeda, el candidato de la izquierda colombiana que encabeza las encuestas para suceder a Gustavo Petro, avanza en su estrategia de tejer alianzas con sectores afines, pero distintos al oficialista Pacto Histórico, para acercarse a una victoria en la primera vuelta del 31 de mayo, como se lo propone con insistencia. A menos de un mes de las elecciones, con ese propósito, ha sumado este miércoles la adhesión del excanciller Luis Gilberto Murillo, que así declina su propia aspiración presidencial. “Es una decisión que se alinea con el futuro de Colombia, Iván, que usted representa… las oportunidades no se pueden seguir aplazando”, dijo el curtido diplomático al oficializar su llegada a la Alianza por la Vida, en un discurso de tono optimista en el que reivindicó una vez más su convicción de que el desarrollo de Colombia pasa por sus regiones. “Voy a poner al servicio de este proyecto toda mi experiencia”, prometió.
Murillo, uno de los afrodescendientes de más alto vuelo en la política colombiana, es originario de Andagoya, un pequeño pueblo minero del departamento del Chocó. Su llegada a la campaña de Cepeda y Aida Quilcué no es del todo inesperada, pues ya había sido una de las figuras del desmantelado centro político que apoyó a Petro para la segunda vuelta presidencial del 2022, luego de haber sido la fórmula de Sergio Fajardo en la primera. En ese entonces, cuando anunció su respaldo, Murillo destacó la necesidad de encaminar esfuerzos para cuidar el ambiente, atender las regiones olvidadas de Colombia e implementar el acuerdo de paz con la extinta guerrilla de las FARC. También le motivó el “enorme significado histórico” de llevar a la Vicepresidencia a Francia Márquez, una líder afrocolombiana de la región del Pacífico, como él –Márquez es del Cauca–.

Ya con Petro en la Presidencia, fue primero embajador en Estados Unidos y después canciller. Con fama de conciliador, se postulaba como un antídoto a la polarización cuando confirmó hace un año que lanzaba su campaña presidencial como independiente, distanciado del mandatario y a través de la recolección de firmas. Pero su nombre nunca despegó en las encuestas. A Cepeda le siguen en la intención de voto dos aspirantes de derecha que se disputan el segundo lugar: el ultra Abelardo de la Espriella y la también senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático, el partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe.
El acuerdo de Cepeda con Murillo se asemeja al camino que ya había transitado el exministro del Interior Juan Fernando Cristo, de origen liberal, con su movimiento En Marcha; la senadora Clara López Obregón, parte de la bancada de Gobierno; o Alianza Verde, el fragmentado partido que en otros tiempos fue la principal referencia del centro político y carecía de candidato propio. Más allá de los matices, todos han acabado por destacar los puntos de encuentro con la izquierda, agrupada en el Pacto Histórico, por encima de las diferencias que aún persisten. Entre ellas sobresale la resistencia a la idea de convocar una Asamblea Constituyente para reformar la carta política de 1991, en la que se ha empeñado el Gobierno de Petro. Cepeda ha defendido que privilegia un acuerdo nacional, pero sin cerrar esa puerta.
El recorrido de Murillo en el Gobierno Petro tuvo luces y sombras. Como embajador en Washington, hizo una gestión destacada de las relaciones con el principal socio comercial y militar de Colombia en tiempos de Joe Biden. Ya en la Cancillería, lidió con la delicada crisis de la vecina Venezuela, y acusó ese desgaste. En sus últimos días como canciller, consiguió conjurar el primer choque con la nueva Administración de Donald Trump. El republicano amenazó con imponer aranceles del 25% –y eventualmente del 50%–, después de que Petro devolvió dos aviones con deportados colombianos. Aunque la crisis se resolvió en menos de 24 horas gracias a la intervención de diplomáticos, expresidentes y empresarios, ese episodio lo distanció del presidente. Más recientemente, reconstruyó esos puentes al ayudar a crear, por pedido del propio Petro, un ambiente favorable para la reunión en la Casa Blanca en la que el colombiano selló una tregua con Trump.
“Hay un legado en política exterior soberana, pero tenemos ajustes pendientes y necesarios”, reivindicó Murillo en sus palabras. Cepeda, agradecido, le reconoció esas credenciales cuando llegó su turno. “Como bien lo dijo Luis Gilberto, somos demócratas”, dijo el candidato de la izquierda. “Aspiramos a la cooperación, a relaciones constructivas, a relaciones productivas, y eso incluye, por supuesto, debo decirlo, a los Estados Unidos de América”, añadió Cepeda, al postular un relacionamiento cordial con Trump en su eventual Gobierno. Colombia, sin embargo, exige “ser tratada como una nación soberana y digna, independiente”, advirtió. “En eso, la presencia de Luis Gilberto Murillo, consideramos, es de gran importancia”, le elogió.
Ya sin Murillo, todavía siguen en carrera una docena de aspirantes presidenciales. Aunque su rostro aparecerá en los tarjetones, pues ya se comenzaron a imprimir, ninguno de los votos que reciba será contabilizado. “Acá nosotros vinimos a ganar en primera vuelta…ese es el desafío”, arengó el excanciller al final de su discurso, alineado con el propósito de la Alianza por la Vida en la que acaba de aterrizar, y en la que todavía se espera la llegada de varios liberales disidentes. “No nos confiemos, a trabajar más duro”, remató.
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