Un grupo de manifestantes atacó en la madrugada de este sábado la sede del Partido Comunista Cubano de la localidad de Morón, en el centro del país. Se trata de un hecho insólito -ni siquiera ocurrió en las últimas grandes protestas contra el régimen, en julio de 2021– y de fuerte poder simbólico en una isla donde el poder político se concentra en el partido único desde hace décadas.
El incidente, poco común, se produce en medio de la peor crisis energética de la isla con apagones constantes y creciente hartazgo. Hay cinco detenidos
El incidente, poco común, se produce en medio de la peor crisis energética de la isla con apagones constantes y creciente hartazgo. Hay cinco detenidos

Un grupo de manifestantes atacó en la madrugada de este sábado la sede del partido comunista de la localidad cubana de Morón, en el centro del país. Hacia la medianoche de este sábado empezaron a publicarse en redes sociales vídeos en los que se veía el pequeño edificio en llamas y a decenas de personas corriendo. En otros, se podía ver una marcha en una calle prácticamente a oscuras protestando por la falta de corriente eléctrica que llena el país de apagones diarios.
En el incidente, poco común, ha habido cinco detenidos, informa Reuters. El Ministerio del Interior del régimen cubano ha informado de los disturbios en un comunicado, enmarcándolos en protestas por la falta de electricidad y el acceso a alimentos. “En un inicio [la protesta] transcurrió de manera pacífica y tras un intercambio con autoridades del territorio derivó en hechos vandálicos contra la sede del Comité Municipal del Partido, donde un grupo más reducido de personas apedreó la entrada del inmueble y provocaron un incendio en la vía pública con los muebles de la recepción”.
Los cacerolazos nocturnos empiezan a ser diarios en La Habana debido al hartazgo de la población por la grave crisis energética que atraviesa la isla, debida al cerco petrolero que impuso a finales de enero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Desde ese mes no ha entrado ningún carguero con combustible en la isla, que se encuentra al borde del colapso económico. La parálisis del transporte público ha obligado a cerrar hoteles, suspender las clases presenciales en la universidad y ha afectado al abastecimiento de las medicinas y de sectores vitales para el país.
Este viernes el régimen cubano confirmó que mantiene un diálogo con Estados Unidos en medio de la asfixia petrolera. En una alocución el viernes, el presidente, Miguel Díaz-Canel, reconoció la severidad de la crisis que atraviesa el país, la peor desde el llamado Periodo Especial, tras la caída de la URSS.
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