“¡Ganamos! Gracias, Uptown y El Bronx. No veo la hora de llevarlos conmigo a los pasillos del poder!“, dijo desde Nueva York en la noche de este martes Darializa Ávila Chevalier, la primera dominicana y socialista que ocupará un puesto en el Congreso. Desde Detroit, sobre la misma hora, la gente ya estaba felicitando al afroamericano Donavan McKinney. Y en Michigan, mucho antes de que ella se expresara, los votantes celebraban a Rashida Tlaib para que enfrente a los oligarcas multimillonarios de los que se ha rodeado la Casa Blanca.
Al menos cinco de los Socialistas Democráticos, que pertenecen al sector más progresista del Partido Demócrata, irán a la Cámara de Representantes
“¡Ganamos! Gracias, Uptown y El Bronx. No veo la hora de llevarlos conmigo a los pasillos del poder!“, dijo desde Nueva York en la noche de este martes Darializa Ávila Chevalier, la primera dominicana y socialista que ocupará un puesto en el Congreso. Desde Detroit, sobre la misma hora, la gente ya estaba felicitando al afroamericano Donavan McKinney. Y en Michigan, mucho antes de que ella se expresara, los votantes celebraban a Rashida Tlaib para que enfrente a los oligarcas multimillonarios de los que se ha rodeado la Casa Blanca.
Estos son algunos de los socialistas que acapararon triunfos este martes en las midterms, una jornada histórica en la que al menos cinco candidatos del DSA (Socialistas Democráticos de América, por sus siglas en inglés) cosecharon victorias en distritos congresionales y gubernaturas locales. Hasta ahora solamente contaban en la Cámara baja con las representante Rashida Tlaib, de Michigan, y Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York. Aunque no se trata de un partido registrado, la organización respaldó alrededor de 200 candidatos y se prevé que su influencia en Washington se hará sentir a partir del año próximo.
“Lo ocurrido anoche plantea, para los demócratas, un debate sobre el lugar que ocupan el socialismo democrático y la izquierda dentro del partido, aunque no ofrece una respuesta definitiva”, dijo a EL PAÍS Grant Davis Reeher, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Syracuse. Según Reeher, el rechazo multitudinario a la administración Trump también se mide en cómo los demócratas más cercanos a la izquierda “lograron aprovechar esa misma ola, sin verse perjudicados por una menor base de apoyo ni sufrir derrotas a causa de sus posturas progresistas”.
Una dominicana y estudiante de posgrado; una artista y activista por los derechos de los trabajadores; una abogada etíope; un defensor de los trabajadores sanitarios; la hija de un deportado que pide abolir el ICE; un escritor y educador abiertamente pro Palestino; una mujer que pide limpiar de mendigos las calles de Los Ángeles o una hija de migrantes palestinos que lucha contra las oligarquías. Son los socialistas que en enero llegarán a Washington, la mayoría jóvenes que venían del activismo o de ser organizadores comunitarios, y que comparten varios reclamos comunes: desde el rechazo al Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC), hasta la condena al genocidio en Gaza, la apuesta por ciudades más asequibles, por la salud universal, la abolición del ICE o el descontento con el Partido Demócrata actual.
Además del repudio a la presidencia de Donald Trump, esta jornada electoral es una consecuencia del verano socialista que disparó la campaña de Zohran Mamdani en Nueva York, y que se replicó en las pasadas primarias demócratas. La gran pregunta que también llegaba con estos sufragios era si Estados Unidos estaba preparado o no para aceptar una avalancha de la ola más progresistas de la izquierda, y si los candidatos del DSA pueden ser el impulso que le falta desde hace tiempo al Partido Demócrata.
“Esto sitúa el debate sobre el papel de la izquierda en el partido en el centro de la escena de cara al ciclo electoral presidencial”, opina el profesor Reeher. Según él, el tablero para 2028 ya está preparado para los demócratas, pero aún falta definir su jugada inicial y su estrategia central. El escenario, además, plantea un desafío para la izquierda: “¿Lograrán influir realmente en las propuestas políticas y en los resultados finales de las políticas públicas?“, se pregunta Reeher. ”Hemos visto algunos ejemplos en la ciudad de Nueva York, pero ¿podrá esto extenderse a todo el país?»
La mayor sorpresa de la jornada electoral, y la apuesta más arriesgada, llega de mano de Abdul El-Sayed,el primer senador musulmán que se ha autoproclamado un “capitalista”, no un socialista, pero cuya figura política creció en el espíritu de los jóvenes progresistas que iban conquistando candidaturas en todo el país, mientras se consolidaba el mensaje de la izquierda. “Si Abdul puede ganar en Michigan, cualquiera puede ganar en cualquier lugar”, dijo Alexandria Ocasio-Cortez durante una recaudación de fondos en Nueva York para su campaña.
Ni todos los candidatos progresistas -al estilo Abdul El-Sayed- son socialistas, ni todos los respaldados por DSA son miembros de la organización. EL PAÍS hizo una selección de algunos de los que acapararon la atención previo a los midterms.
Claire Valdez
Es la socialista que probablemente más ha abogado por los derechos de los trabajadores. Nació en Texas, fue empleada de Taco Bell y Pizza Hut, se hizo artista, se mudó a Nueva York y su vida tomó otro rumbo al entrar al sindicato UAW Local 2110 de la Universidad de Columbia. La lucha de Valdez, de 37 años, se enfocó en abogar por mejores condiciones laborales y salarios dignos. En una entrevista con EL PAÍS después de ganar las primarias, dijo: “Lo que es tan importante para mí de estar en el Congreso, y antes en la Asamblea Estatal, es que consigamos que tantas personas como sea posible puedan organizarse, cambiar sus vidas y reconocer su poder”. En esta elección ganó ampliamente con el 83.08% de los votos. Cuando llegue a Washington como Representante por el 7.º distrito congresional de Nueva York, planea impulsar la aprobación de la Ley PRO, que facilite la formación de sindicatos, exija responsabilidades a los empleadores y dignifique al trabajador.

Abdul El-Sayed
El primer senador musulmán de la historia en la Cámara alta, en una reñida carrera en la que finalmente se llevó el 52% de los votos. Abdul El-Sayed es médico, de 42 años, de Michigan e hizo de la sanidad universal uno de los puntos neurálgicos de su campaña. En los últimos dos días —en entrevistas con el presentador Anderson Cooper en CNN, y en el espacio 60 Minutes, de CBS— se le vio ojeroso, cansado. El paso de estos meses de contienda ha dejado una mella evidente en alguien que ha tenido que enfrentar ataques islamófobos, sostener con puño fuerte su posición contra Israel, y, por último, encarar el golpe bajo de Haley Stevens, su antigua rival en las primarias demócratas, que a última hora anunció su apoyo al republicano Mike Rogers. Aunque no es miembro del DSA, y se ha declarado un “capitalista”, es cercano al movimiento y espíritu que reavivó Mamdani y ha dicho que es “un amigo de toda la vida del Detroit DSA”.

Angie Nixon
Después de una apretada contienda en Florida, que peleó codo a codo hasta el final, Angie Nixon no pudo derrotar a Ashley Moody en su carrera por un escaño en el Senado. Pero llegó más cerca de lo que se pronosticaba: quedó atrás con el 47,9%, frente al 50,87% de la republicana, a quien las encuestas le daban hasta diez puntos porcentuales de ventaja. Nixon se afilió al DSA unas semanas antes de las primarias demócratas y fue una sorpresa que ganara la nominación de este partido en la cuna del anticastrismo. Desde entonces ha sido, probablemente, la política que más ha tenido que rendir cuentas en las últimas semanas por su afiliación al movimiento socialista. En Florida, el estado por excelencia de los votantes cubanoamericanos que ella ha recorrido en una camioneta van, Nixon, de 42 años, tuvo que responder más de una vez las mismas preguntas: “¿Eres socialista? ¿Comunista? ¿Estás o no a favor del embargo a Cuba?“ En más de una ocasión la organizadora comunitaria y activista sindical de Jacksonville repitió que no era propiamente socialista, pero eso no bastó.
Melat Kiros
A sus 29 años, la abogada primero derrotó en las primarias a una congresista que se había reelecto por 15 mandatos, y hasta hoy peleó contra la republicana Christy Peterson por el distrito 1 de Colorado, que abarca Denver. Entre los fuertes de campaña de la candidata nacida en Etiopía estuvo la apuesta por la sanidad universal, la vivienda pública o las guarderías universales, algo que comparte con la mayoría de los afiliados al DSA. En una entrevista con el medio local Deverite, dijo no solo ser una “demócrata orgullosa”, sino que esperaba ayudar a crecer al movimiento socialista en el país. “Mi misión siempre ha sido desarrollar este movimiento de una manera que pudiera combatir el dinero, la política y la corrupción en nuestro gobierno”, sostuvo. Los resultados correspondieron a lo que anunciaban las encuestas: una victoria del 78,35% de los votos.

Darializa Ávila Chevalier
Fue el suceso de las primarias demócratas de Nueva York cuando, a sus 32 años, derrotó al candidato del establishment, el político veterano Adriano Espaillat, a pesar de los cuestionamientos sobre su identidad dominicana y de las críticas por su apoyo a Palestina. Con el impulso de la elección de Zhoran Mamdani y el respaldo del alcalde, Darializa labró su camino a la Cámara baja como representante del Distrito Senatorial 33. En una entrevista con El País, aseguró que, una vez ocupe el puesto, luchará por abolir el ICE, por un mejor acceso a la vivienda y por erradicar la pobreza infantil. “Eso nos debe dar vergüenza al país entero y sabemos cuáles son las soluciones”, aseguró. Su llegada a Washington era casi predecible y el conteo de votos lo confirma: arrasó con un 88,27% frente al 10,46% de su contrincante Jomo Williams.

Donavan McKinney
El democrático socialista afroamericano de Detroit ganó con el 93,30% de los votos para representar al distrito congresional 13 en la Cámara alta. Su experiencia sindical organizando a trabajadores sanitarios lo hizo situar en el centro de su campaña la propuesta de Medicare para todos y el acceso universal a los servicios reproductivos, además de otras demandas como un control federal sobre el precio de los alquileres, y un llamado a la necesidad del agua potable asequible. Si algo lo distinguió fue, además, haber puesto el foco todos estos meses en la representación racial en el Congreso de en un territorio de población negra como Detroit. En su campaña dijo que, como socialista democrático, está comprometido a “continuar impulsando políticas audaces y progresistas” cuando llegue a DC.

Alexandria Ocasio-Cortez
Ya ha pasado casi una década desde que se convirtió en 2018 en la mujer más joven elegida al Congreso en la historia del país. La gran pregunta hoy es si, pasado el fervor de las midterms, esta mujer de 37 años se lanzará como candidata demócrata a las presidenciales de 2028. La interrogante ha desatado riñas al interior del propio DSA: unos la apoyan hasta el final y otros creen que no solo se ha distanciado de la plataforma, sino que no representa lo suficiente la corriente socialista. No obstante, por años Ocasio-Cortez ha pagado las consecuencias de ser el rostro de la izquierda radical. Este 3 de noviembre, nadie, ni las encuestas ni el sentido común, pensó en la posibilidad de que perdiera el escaño en el que lleva casi 8 años en la Cámara alta, como representante del 14.º distrito congresional de Nueva York. Por tanto Cortéz expandió su mirada y puso todo su potencial político en dar un impulso al Partido Demócrata en todo el país, con mítines que la llevaron a Michigan, Ohio, California, Las Vegas o Florida. Los resultados le anunciaron un 78,54% de los votos frente al 20,78% de su contrincante Diamant Hysenaj.

Angela Gonzales-Torres
Creció sola con su madre porque al padre lo deportaron. Por tanto sabe lo que es el precio de vivir como indocumentado. Ahora, que estuvo peleando por un escaño en el Congreso como representante del Distrito 34 de California, que comprende sectores importantes de Los Ángeles, la política de 31 años ha prometido pelear con todo para abolir una agencia como el ICE. “Necesitamos exigir responsabilidades a estos agentes”, dijo en una entrevista con el podcast The Signal. Como otros miembros del DSA, ha alzado la voz por la vivienda asequible, el acceso a la salud, la educación o la idea de justicia social. Ha defendido públicamente su afiliación socialista, un grupo que respaldó su candidatura. En una ocasión, definió el DSA como “un hogar político” para personas que no se sienten alineadas con el Partido Demócrata “tal como está ahora”. En la mañana de este miércoles, aunque llevaba una ventaja de 58,6% con el 77% de los votos escrutados, aún no había sido dada por ganadora.

Chris Rabb
El educador, escritor y político de 56 años ha dado la batalla para llegar como representante del distrito congresional número 3 de Pensilvania a la Cámara alta, con propuestas como la salud universal. Y aunque en un contexto crítico con el DSA él se ha declarado abiertamente socialista, en declaraciones a CBS News dejó claro que no se postulaba “por el socialismo”, sino “por la gente”. También ha tenido una marcada postura contra el lobby proisraelí y los AIPAC. “Tenemos que reconocer nuestra complicidad en un genocidio que continúa en Gaza”, dijo durante un debate en abril. “Son nuestros impuestos los que están enviando las bombas”. Esta noche del 3 de noviembre se fue con el 93,22% de los votos, frente a su contrincante republicano, Dennis Mahoney, que obtuvo 6,78%.

Nithya Raman
Una socialista democrática luchó con todo para alcanzar la alcaldía de Los Ángeles. Esa fue Raman, la política estadounidense de origen indio, de 45 años, que hasta el último día compitió en una carrera muy apretada contra la demócrata Karen Bass, la primera mujer en el cargo en 250 años que aspiraba a la reelección. Aunque hasta hace poco apenas era conocida, la integrante del DSA hizo campaña con la promesa de aprovechar los impuestos para mejorar la ciudad en la que viven los votantes, y se enfocó en el lenguaje doméstico para hablarles a los argelinos sobre calles limpias, sin baches, con menos gente poblando las aceras, o la recuperación del Hollywood Boulevard. Hace dos años, sin embargo, entró en contradicciones con el DSA, luego de que aceptara el respaldo de los Demócratas por Israel-Los Ángeles (DFI-LA). El miércoles en la mañana aún no se había anunciado su victoria, pero iba ganando con 51,1% cuando sya habían contado el 63% de los votos.

Rashida Tlaib
La hija de inmigrantes palestinos que ha plantado cara en contra de los oligarcas multimillonarios de los que Trump se codeó para constituir su segundo mandato. La campaña de Tlaib de cara a estas elecciones se centró en la propuesta de cómo poder destinar más recursos a los trabajadores y las comunidades, y no a las oligarquías del país. “El pueblo estadounidense quiere, de manera abrumadora, que se grave fiscalmente a los ricos”, dijo en una entrevista con The Guardian. Era casi un hecho que este martes saliera reelecta como representante por el distrito 12 de Michigan, un puesto que ocupa desde que ganó las elecciones en 2018. Durante una sesión en el Congreso para condenar al socialismo en el país a inicios de año, su voz sobresalió entre todas: “Con orgullo, como miembro del DSA, digo: que los ricos paguen más impuestos”. Este martes se agenció una victoria con el 84,78% de los votos.

Feed MRSS-S Noticias
