Uno de los cinco hijos del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva será investigado para aclarar si usó el peso de su apellido para facilitar negociaciones de empresarios amigos en los despachos de Brasilia. El Tribunal Supremo Federal autorizó a la Policía Federal a abrir una investigación por indicios de delitos de corrupción y tráfico de influencias contra Fábio Luís da Silva, de 51 años, más conocido como Lulinha.
El presidente afirma que ´Lulinha´ tendrá que probar que es inocente y que no usará el cargo para protegerlo
Uno de los cinco hijos del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva será investigado para aclarar si usó el peso de su apellido para facilitar negociaciones de empresarios amigos en los despachos de Brasilia. El Tribunal Supremo Federal autorizó a la Policía Federal a abrir una investigación por indicios de delitos de corrupción y tráfico de influencias contra Fábio Luís da Silva, de 51 años, más conocido como Lulinha.
Para el presidente Lula, el caso es un problema a las puertas de la campaña electoral. Los brasileños van a las urnas a principios de octubre, en lo que promete ser una reñida disputa entre el líder de la izquierda y el ultraderechista Flávio Bolsonaro.
Según la investigación, Lulinha habría actuado en favor de un empresario para que su empresa, de medicamentos a base de cannabis medicinal, lograra contratos con el sistema público de salud. La influencia de Lulinha habría abierto las puertas del Ministerio de Salud y de la Presidencia, aunque al final el acuerdo no cuajó.
Todo se enturbia un poco más porque el empresario en cuestión es Antônio Carlos Camilo Antunes, más conocido como “el calvo del INSS (Instituto Nacional del Seguro Social)”, que ya estaba involucrado en un caso de desvío de fondos de pensiones. Está detenido desde septiembre del año pasado. El nombre de Lulinha apareció en este otro caso, y la policía accedió a sus datos bancarios, pero no llegó a ser investigado.

Para sus abogados, está siendo objeto de una persecución que busca desgastar a Lula: “Si querían encontrar algo y no lo encontraron, no pueden crear ahora una nueva teoría para empezar todo de cero, estirando la historia hasta las elecciones”, afirmó Guilherme Suguimori Santos, uno de sus abogados, al diario Folha de São Paulo.
Lula afirmó que su hijo tendrá que probar que es inocente y que no usará el cargo para protegerlo: “Si a mi hijo le acusan de cualquier cosa, será tratado como el hijo de cualquier persona. No habrá ningún privilegio, yo jamás pediré que un comisario, un juez, no haga las cosas correctas”, dijo en una entrevista con el podcast Inteligência ltda.
Para el presidente brasileño, la investigación llega en un momento delicado. La campaña electoral arranca oficialmente a mediados de agosto y cada titular con el nombre de su hijo es un caramelo para la oposición. De momento, las encuestas dan a Lula una pequeña ventaja sobre Flávio Bolsonaro, pero la disputa está muy ajustada y cualquier resbalón puede decantar la balanza.
Para buena parte de los brasileños, sobre todo los indecisos, este caso resucita la asociación entre Lula y la corrupción que tanto daño hizo al Partido de los Trabajadores (PT) en los años de la Operación Lava Jato. Además, este es el segundo frente abierto para el presidente. Uno de sus hombres de confianza, el senador Jaques Wagner, está siendo investigado por su presunta implicación en el escándalo del Banco Master. La semana que viene será interrogado por la policía y volverá al centro del foco mediático. Flávio Bolsonaro también se vio salpicado en ese caso, por su estrecha relación con el banquero Daniel Vorcaro y por la posible financiación irregular de una película sobre la vida de su padre, que la policía ya está investigando.
EL PAÍS
