Magnific abrió esta semana su conferencia anual Upscale en San Francisco con un giro que resume el momento de la industria. La compañía malagueña, hasta hace poco conocida como Freepik y una de las mayores empresas de inteligencia artificial de Europa, no presentó un modelo capaz de generar mejores imágenes, sino tres herramientas para controlar lo que otros modelos producen.
La empresa española, antes conocida como Freepik, presentó en su conferencia Upscale agentes de inteligencia artificial y anclajes para Claude y ChatGPT
Magnific abrió esta semana su conferencia anual Upscale en San Francisco con un giro que resume el momento de la industria. La compañía malagueña, hasta hace poco conocida como Freepik y una de las mayores empresas de inteligencia artificial de Europa, no presentó un modelo capaz de generar mejores imágenes, sino tres herramientas para controlar lo que otros modelos producen.
Se trata de Magnific Agents, Magnific MCP y Magnific Flows, y el problema que dicen resolver es familiar para cualquiera que haya usado una herramienta generativa de IA. La herramienta entrega un vídeo o una imagen, el resultado gusta a medias, pero no hay forma de volver atrás y ajustar una parte sin rehacerlo todo. «Las herramientas de IA actuales tienen un problema. Te entregan el resultado, pero no el proceso», resumió Cuenca. Es lo que muchas veces se denomina una caja negra y en parte es inherente a cómo funcionan los LLM.
La solución que ha encontrado Magnífic es que cada flujo de trabajo que ensambla un agente quede abierto, visible y editable, para poder modificarlo, ejecutarlo de nuevo y compartirlo con el equipo. Es una capacidad necesaria en flujos de trabajo profesional, donde hace falta un nivel de control muy específico, respetar colores o marcas y mantener consistencia en diferentes escenas.
De los tres anuncios, Magnific Agents es el que ataca este problema de forma más directa. En lugar de dar instrucciones a un asistente preconfigurado, el usuario diseña el suyo. Le asigna un nombre, un propósito y un prompt, le adjunta las guías de marca y las referencias visuales, y decide a qué herramientas puede acceder. El agente recuerda el proyecto y las decisiones tomadas, de modo que si se le pide «el actor principal» sabe a qué personaje se refiere. Y cuando hace falta un cambio, lo que devuelve no es un archivo cerrado, sino un flujo de trabajo que el equipo puede seguir editando y ajustando.
El segundo, Magnific MCP, es quizá el más revelador del rumbo del sector. Es un anclaje o conector que permite usar las capacidades de Magnific desde dentro de los asistentes de IA que muchos profesionales ya tienen abiertos a diario. Se le puede pedir a Claude que genere una imagen o a ChatGPT que escale un vídeo, y la operación ocurre dentro de la propia conversación, con la cuenta y los proyectos de Magnific. A diferencia de los conectores que solo generan contenido, la compañía sostiene que MCP traslada control creativo real al chat. Convierte un resultado en capas editables, lo adapta a distintos formatos y permite retomar el acabado final dentro de Magnific.
El tercero, Magnific Flows, traduce un flujo de trabajo diseñado por un creativo en un único botón. Se configura la receta una sola vez con las referencias, modelos, prompts y reglas de marca, y el resto del equipo solo tiene que arrastrar un recurso y pulsar generar. La complejidad técnica queda oculta y las directrices de marca, protegidas, de forma que un responsable de marketing en Miami, por ejemplo, obtenga el mismo resultado que otro en Madrid. Los flujos se comparten a través de una plataforma interna.
El hilo que une los tres productos es una tesis sobre el reparto de tareas entre la persona y la máquina. «Nuestro objetivo nunca ha sido sustituir a los creadores», explica Omar Pera, director de producto. «Es darles el poder de producir cosas que antes requerían equipos más grandes, presupuestos más elevados o mucho más tiempo».
El movimiento no es exclusivo de Magnific. Runway lanzó el pasado otoño sus Workflows basados en nodos y plataformas como ImagineArt exploran enfoques parecidos de control sobre el proceso, y no solo la calidad de la imagen. La generación de código ha sido el primer gran negocio real de la IA pero la apuesta es que la generación de imagen, vídeo y audio se convierta en el siguiente campo en el que estas herramientas se vuelvan imprescindibles.
Los anuncios llegan cinco semanas después de un cambio mayor. El 28 de abril, Freepik, fundada en Málaga en 2010, adoptó el nombre de Magnific, la herramienta de escalado de imágenes murciana que compró en 2024. La empresa dice superar ya los 230 millones de dólares (unos 213 millones de euros) de ingresos recurrentes anuales y el millón de suscriptores de pago, con clientes como la BBC, GUESS, Glovo o la agencia R/GA. Todo ello sin capital riesgo, una rareza frente a unos rivales estadounidenses que levantan rondas multimillonarias.
Tecnología – Píxel
