En 1978, Marco Antonio Toño Campos vendía quesadillas y tacos en un puesto de la colonia Clavería, en la alcaldía Azcapotzalco de Ciudad de México. Con ayuda de su madre y su abuela, preparaba platillos que se volvieron populares entre los vecinos, al grado de que el pequeño espacio en la calle ya no era suficiente para atender la demanda. La familia decidió entonces abrir las puertas de su propio hogar para poder recibir más gente, y así nació La Casa de Toño. Más de cinco décadas después, aquel emprendimiento se ha convertido en una de las cadenas de restaurantes más populares de la capital, con más de 80 sucursales. Esta semana ha trascendido que sus propietarios analizan una posible venta por alrededor de 400 millones de dólares.
La cadena de restaurantes explora una venta posible venta por 400 millones de dólares para acelerar su expansión
La cadena de restaurantes explora una posible venta por 400 millones de dólares para acelerar su expansión


En 1978, Marco Antonio Toño Campos vendía quesadillas y tacos en un puesto de la colonia Clavería, en la alcaldía Azcapotzalco de Ciudad de México. Con ayuda de su madre y su abuela, preparaba platillos que se volvieron populares entre los vecinos, al grado de que el pequeño espacio en la calle ya no era suficiente para atender la demanda. La familia decidió entonces abrir las puertas de su propio hogar para poder recibir más gente, y así nació La Casa de Toño. Más de cinco décadas después, aquel emprendimiento se ha convertido en una de las cadenas de restaurantes más populares de la capital, con más de 80 sucursales. Esta semana ha trascendido que sus propietarios analizan una posible venta por alrededor de 400 millones de dólares.
De acuerdo con reportes de Bloomberg News, Grupo Gigante y otros consorcios han mostrado interés en adquirir la empresa familiar. En caso de que la venta se concrete, serviría para impulsar la expansión de La Casa de Toño en México, Latinoamérica y Estados Unidos. Las negociaciones aún se encuentran en una etapa preliminar y, hasta el momento, no se han revelado más detalles sobre la operación. “Grupo Gigante no ha celebrado contratos definitivos ni vinculantes para tal posible adquisición, ni ha acordado precio o contraprestación alguna, por lo que no existe certeza de que la operación llegará a concretarse”, aclaró al medio la empresa mexicana que maneja restaurantes como Toks, Shake Shack y el Farolito.

Cuando tenía 18 años, Marco Antonio Campos estudiaba Derecho, por lo que comenzó a vender comida para ayudar a pagar sus estudios. En un inicio, el negocio se llamó Las Dos Poblanas, en honor a su madre y a su abuela; sin embargo, cuando el éxito los llevó a trasladarse a la cochera de la residencia familiar, los clientes empezaron a referirse al lugar como La Casa de Toño, y el apodo terminó por convertirse en el nombre oficial del restaurante. Aunque empezó desde años antes, se considera que la fundación formal del negocio fue en 1985.
Con el paso del tiempo, la familia amplió el menú e incorporó el pozole que hoy es uno de los platillos más emblemáticos del restaurante. De aquella primera sucursal aún se conserva un símbolo de sus orígenes: la lona verde con el logotipo del negocio. El crecimiento fue gradual. Primero ocuparon más espacio sobre la misma calle donde vivía la familia y, más adelante, comenzaron a abrir sucursales en otros puntos de Ciudad de México y el Estado de México.
Actualmente, la cadena cuenta con 81 sucursales y se ha convertido en un referente de la comida mexicana en la capital. A cualquier hora del día es común encontrar filas, desde quienes salen de una fiesta y buscan un pozole de madrugada, hasta familias que desayunan los fines de semana y oficinistas que aprovechan la hora de la comida. Su popularidad también se explica por una combinación de precios accesibles y un servicio ágil.
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