Hay mucho espacio aún que recorrer para que la Unión Europea (UE) y América Latina ensanchen relaciones. Y ese es el camino a seguir en la próxima década, dadas las amenazas que implican la actitud proteccionista del Gobierno de EE UU que lidera Donald Trump y la fuerte pugna de China por hacerse por el liderazgo del sector de los semiconductores. Estas es una de las principales conclusiones que deja la charla inaugural del World in Progress (WIP), el foro internacional organizado por el Grupo PRISA en Barcelona, y que han protagonizado este lunes el president de la Generalitat Salvador Illa y el presidente ejecutivo del Banco de Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), Sergio Díaz-Granados.
El líder de la Generalitat y el presidente ejecutivo del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe ven en la tecnología un campo para acercar ambos territorios
Hay mucho espacio aún que recorrer para que la Unión Europea (UE) y América Latina ensanchen relaciones. Y ese es el camino a seguir en la próxima década, dadas las amenazas que implican la actitud proteccionista del Gobierno de EE UU que lidera Donald Trump y la fuerte pugna de China por hacerse por el liderazgo del sector de los semiconductores. Estas es una de las principales conclusiones que deja la charla inaugural del World in Progress (WIP), el foro internacional organizado por el Grupo PRISA en Barcelona, y que han protagonizado este lunes el president de la Generalitat Salvador Illa y el presidente ejecutivo del Banco de Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), Sergio Díaz-Granados.
Tanto Illa como Díaz-Granados han puesto en valor lo que significa la aprobación, en enero pasado, del tratado libre de libre comercio entre la UE y Mercosur, la unidad comercial que reúne a Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. “El desarrollo de los marcos normativos en los últimos 20 años ha sido muy potente, hoy en la Unión Europea tenemos una arquitectura comercial y de inversión de última generación, que no la tiene China, que no la tiene EE UU”, ha explicado el jefe del CAF.
“Si miramos los próximos 10 años, a partir de las reglas, podríamos dinamizar más la inversión entre América Latina y Europa”, ha añadido Díaz-Granados. Illa, por su parte, también ha reivindicado el papel de España como punta de lanza de la presencia europea en América Latina y ha recordado cómo, en algunos momentos, se ha visto obligado a suplir cierto vacío dejado por las autoridades comunitarias. “Hubo ocho años durante los cuales no se celebraron las cumbres entre la UE y el CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños). Fue justamente la presidencia española la que revirtió esta situación”, ha recordado.
El líder del banco de inversiones regional, por su parte, ha explicado que Europa ya es de por sí el primer inversionista en América Latina. “Muy de lejos por encima de China, casi 25 veces más que China y casi dos veces en Estados Unidos”, ha añadido. “La pregunta en los próximos 10 años es cómo logramos que esa raíz que hemos construido entre Europa y América Latina llegue a otras dimensiones”, ha apostillado el exministro de Comercio de Colombia durante el Gobierno de Juan Manuel Santos.
Para lograr eso, de nuevo ambos líderes han apuntado a la tecnología y la ciencia como un campo importante para asegurar la cooperación entre ambos territorios. El CAF, ha recordado Díaz-Granados, está inmerso en un plan de inversiones tecnológicas y ha enfatizado la importancia de la primera conexión de fibra óptica con la Antártica. Inspirándose en la ampliación del roaming de telefonía móvil a toda Europa, el presidente del banco de desarrollo ha asegurado que el uso de la tecnología para facilitar la integración va a ser central en América Latina y ahí “la sociedad es natural con la UE”. Las TIC, ha añadido, serán claves a la hora de abordar uno de los principales problemas que a su juicio sufre su continente: la productividad. Se han perdido 20 puntos en casi tres años.
“No creo que sean más inteligentes los americanos en California que los europeos, simplemente a mi juicio, tienen una escala en el mercado más grande. Usted puede arrancar un negocio en Nueva York y sabe que su mercado va a llegar hasta California”, ha ejemplificado. Para Illa, que América Latina y la UE compartan el apoyo a un comercio que se rige sobre reglas claras y con árbitros internacionales abre las puertas a una colaboración más estrecha.
Sobre la mesa queda, precisamente, la pregunta sobre qué hacer con otros dos de los gigantes económicos, EE UU y China. Illa no se ha cortado. “La Administración de Trump quiere destruir Europa y hay que hacer el frente en ese sentido”, ha asegurado el president, que cree que Europa tiene los elementos para dar recurso por ejemplo en los semiconductores. “La respuesta está en la Sagrada Familia, hay que construir una catedral”, ha dicho Díaz-Granados, para ejemplificar el trabajo de filigrana y de tiempo que requiere estrechar las relaciones entre América Latina y Europa.
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