El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha comparecido triunfante ante sus seguidores en Jerusalén y ha apelado a formar “un Gobierno nacional de derechas y fuerte”, sin depender de “partidos árabes antisionistas”. Su rival, el líder opositor Gadi Eisenkot, se ha comprometido a construir un Ejecutivo “sionista y estable” con “todas sus fuerzas”. Los sondeos se han ido moviendo a lo largo de la noche. Las primeras proyecciones daban una ligera ventaja al bloque de Eisenkot, de apenas dos o tres escaños, pero la actualización del Canal 12 sitúa ya por delante al de Netanyahu, con 52 escaños frente a 49, y los canales 11 y 13 apuntan a un empate. Likud, que supera las encuestas de la campaña, es el partido más votado, con 27 escaños en las últimas estimaciones, aunque cae desde los 32 de 2022. El desplome llega sobre todo de sus socios. El ultraortodoxo Shas pasa de 11 escaños a entre seis y ocho, y Poder Judío, de Itamar Ben Gvir, se queda entre seis y siete, lejos de los 15 de los que se jactaba. Las dos listas árabes, impulsadas por una participación del 77,7%, la más alta desde 2001, tienen la llave del próximo Gobierno, con 18 escaños, casi el doble que en el Parlamento saliente. El escrutinio oficial avanza lentamente y sus datos aún no son representativos. Con algo más del 11% de los sufragios contados, Likud va en cabeza con en torno al 25%, por delante de Yashar!, con cerca del 17%.
Likud, aunque es el más votado, cae de 32 a 27 escaños y el desplome de sus socios deja a su bloque lejos de los 61 necesarios | Los partidos árabes, a los que el primer ministro rechaza, serían la llave de la próxima coalición
Los partidos árabes reivindican su avance histórico y exigen formar parte del próximo Gobierno
Los representantes de las principales fuerzas políticas árabes de Israel han celebrado los resultados históricos que les otorgan los sondeos a pie de urna en las elecciones de este martes. Reafirman su voluntad de formar parte de una futura coalición de Gobierno y advierten de que su peso electoral, esencial para desbancar al bloque del primer ministro, Benjamín Netanyahu, no podrá ser ignorado por la oposición sionista.
“Este es un día histórico”, ha proclamado el líder de la Lista Conjunta, Yousef Jabareen, en declaraciones recogidas por el diario israelí The Jerusalem Post, tras conocerse las proyecciones que otorgan a su formación y a Ra’am entre 16 y 18 escaños, casi el doble de los que tenían en 2022. “El público ha hablado. El Gobierno manchado de sangre debe irse. Hemos demostrado que somos una fuerza política que no puede ser ignorada y que no se puede construir un futuro aquí sin nuestra voz”, ha asegurado Jabareen, impulsado por la fuerte movilización del electorado árabe.
En la misma línea se ha expresado el presidente de Ra’am, Mansour Abbas. “La sociedad árabe ha reaccionado a la política de este Gobierno”, ha señalado al Canal 12, dejando claro su objetivo: “Queremos reemplazar al actual Gobierno en casi todas las formas posibles”. Abbas se ha mostrado, no obstante, cauto a la espera del escrutinio definitivo, y ha advertido de que, si el bloque opositor no suma los 61 escaños necesarios con su apoyo, “con los números que tenemos ahora, no hay gobierno”.
El número dos de Ra’am y exdiputado Yoav Segalovitz ha defendido integrarse en una coalición liderada por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, cuyo bloque aventajaba ligeramente al de Netanyahu en las primeras encuestas, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta. “El primer ministro designado (…) tendrá que tener en cuenta este resultado”, ha afirmado a The Times of Israel. “No hay alternativa. No se puede decir ‘no vengáis, no podéis ser parte de esto’”. (Europa Press)
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