México está a punto de poner en marcha su plan integral contra el sargazo. La estrategia pretende resolver uno de los principales problemas ambientales y turísticos del Caribe mexicano, y estará enfocada en las playas de Quintana Roo. El plan, anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum durante su conferencia matutina de este jueves, establece acciones de recolección en altamar, ampliación de barreras de contención y un manejo final de la macroalga que evite su acumulación en las playas a través de una inversión de 2.635 millones de pesos
El Gobierno mexicano alista una estrategia para interceptar la macroalga en altamar que causa daños ambientales, económicos y de salud
México está a punto de poner en marcha su plan integral contra el sargazo. La estrategia pretende resolver uno de los principales problemas ambientales y turísticos del Caribe mexicano, y estará enfocada en las playas de Quintana Roo. El plan, anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum durante su conferencia matutina de este jueves, establece acciones de recolección en altamar, ampliación de barreras de contención y un manejo final de la macroalga que evite su acumulación en las playas a través de una inversión de 2.635 millones de pesos
Las autoridades esperan que el plan se convierta en un modelo a seguir en otras regiones afectadas por el sargazo. La propuesta, dicen, se distingue de otras estrategias internacionales porque no se limita a la limpieza de playas, sino que prioriza la intercepción y recolección del sargazo antes de que llegue a la costa.

Quintana Roo enfrenta una percepción negativa entre algunos turistas por la presencia de sargazo, un fenómeno que ha crecido en los últimos años y afecta la imagen del destino.
El sargazo es un alga marina que comenzó a generar alarma en México desde su primera llegada masiva en 2011. Existen dos especies principales, Sargassum natans y Sargassum fluitans, originarias del Atlántico, que flotan gracias a vesículas de aire y arriban en grandes cantidades al Caribe y al Golfo de México.
Aunque en mar abierto esta alga sirve de refugio y alimento para especies marinas, su acumulación masiva en las costas —como lo que ocurre en Cancún y Tulum desde 2013— trae consecuencias graves. El sargazo bloquea el paso de luz solar, afecta la fotosíntesis de otras plantas marinas y, al descomponerse, libera gases tóxicos como el ácido sulfhídrico, con riesgos tanto ambientales como para la salud humana, de acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El plan, a implementarse por etapas, consiste en el refuerzo de la flota y el personal especializado en la recolección del sargazo, con 11 buques sargaceros, un buque oceánico, un sargacero anfibio, 18 embarcaciones menores y 16.000 metros de barrera de contención, así como brigadas para la recolección en mar y playa.
La operación se llevará a cabo en Cancún, Tulum, Puerto Morelos, Playa del Carmen y Mahahual, municipios seleccionados por concentrar entre 40 y 50 kilómetros de playas de alta afluencia turística en el verano 2026. También se trabajará en el reciclaje de la macroalga para evitar que genere problemas en las playas.
La presidenta ha añadido que la estrategia se apoyará en el monitoreo satelital para identificar qué playas están libres de sargazo y cuáles registran mayor arribo. “Vamos a comprar más barcos para capturarlo en el mar, que es la mejor manera de hacerlo, y a trabajar para que sea reciclado el sargazo, que no genere problemas en la playa, entre otras acciones”, ha aseverado.

A la par del daño ecológico, el sargazo golpea la economía costera, pues ahuyenta al turismo y afecta a los negocios locales. A esto se suma un riesgo para la salud, pues el sargazo puede contener arsénico, cobre, manganeso y molibdeno, elementos que en concentraciones altas resultan dañinos tanto para las personas como para la flora y fauna de la región.
En estudios liderados por la UNAM, además se ha encontrado aluminio, plomo, zinc y otros metales, siendo el arsénico el de mayor preocupación, pues ha aparecido en diversas muestras de sargazo y en la mayoría de los casos ha rebasado los límites permitidos para el consumo humano y animal.
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