El plan B de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum ha superado este martes su primer filtro rumbo a su aprobación. Ha sido discutida y votada en las comisiones del Senado. Al debate le precedieron horas de retraso, ajustes “técnicos” y arduas negociaciones con los senadores del Partido del Trabajo (PT), reacios todavía a aprobar el proyecto. Morena logró con todo encaminar el dictamen en comisiones unidas de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos con el apoyo del Partido Verde (PVEM), pero con la ausencia premeditada del PT — su aliado político—, que ha puesto resistencia, por segunda ocasión. La cláusula que empata la revocación de mandato con las elecciones concurrentes de junio de 2027 y la posibilidad de que la mandataria haga campaña siguen siendo puntos de quiebre con los petistas. Es por ello que este avance legislativo se dibuja como un espejismo acompañado de una incógnita: ¿Morena conseguirá los votos necesarios en el pleno?
La mandataria sugirió este miércoles una votación fragmentada para aprobar solo una parte de su propuesta y dejar fuera el cambio de fecha para la revocación de mandato
El plan B de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum ha superado este martes su primer filtro rumbo a su aprobación. Ha sido discutida y votada en las comisiones del Senado. Al debate le precedieron horas de retraso, ajustes “técnicos” y arduas negociaciones con los senadores del Partido del Trabajo (PT), reacios todavía a aprobar el proyecto. Morena logró con todo encaminar el dictamen en comisiones unidas de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos con el apoyo del Partido Verde (PVEM), pero con la ausencia premeditada del PT — su aliado político—, que ha puesto resistencia, por segunda ocasión. La cláusula que empata la revocación de mandato con las elecciones concurrentes de junio de 2027 y la posibilidad de que la mandataria haga campaña siguen siendo puntos de quiebre con los petistas. Es por ello que este avance legislativo se dibuja como un espejismo acompañado de una incógnita: ¿Morena conseguirá los votos necesarios en el pleno?
La mandataria mexicana ha deslizado este miércoles, una salida práctica para destrabar su llamado plan B en el pleno del Senado, donde se alista su discusión esta tarde. Un escenario que se construyó un día antes en Palacio Nacional: una votación fragmentada, confirmaron a este periódico líderes de dos de los partidos. “Se puede votar una parte y otra no”, soltó Sheinbaum en su conferencia matutina . La mandataria ha colocado como eje central de su propuesta la reducción de privilegios, que se traduce en el tope de gasto para los congresos locales y la reducción de regidurías en los municipios del país, y ha respaldado el escenario de que su propuesta de reforma se apruebe dejando fuera el cambio de fecha para la revocación de mandato. La mandataria rechazó que la inclusión de este mecanismo de participación ciudadana en las elecciones de 2027 tenga fines electorales y acusó a la oposición formada por PAN, PRI y MC de rechazar la iniciativa sin argumentos, mientras dijo que algunos aliados, en ese caso el PT, temen un eventual impacto en su votación. La presidenta ha matizado el eventual naufragio de la reforma al artículo 35 de la Constitución para adelantar la revocación de mandato de 2028 a 2027. “No es ceder. Se puede votar una parte y otra no, así es el Senado o cualquier congreso si así se propone”, ha zanjado.
Un día antes, la discusión en comisiones logró salvarse tras la serie de reuniones que sostuvieron los dirigentes y coordinadores parlamentarios de los tres partidos oficialistas (Morena, PT y PVEM) en Palacio Nacional y la Secretaría de Gobernación de Rosa Icela Rodríguez . Los encuentros se realizaron entre la noche del lunes y la mañana del martes. Horas de discusión en privado en las que no lograron convencer del todo al dirigente nacional y coordinador de los senadores petistas, Alberto Anaya, de apoyar la reforma. Esto, pese al compromiso que firmaron con la mandataria documentado por EL PAÍS.
Con la ausencia de dos miembros del PT en las comisiones de dictamen (Lizeth Sánchez y Alejandro González Yáñez), Morena y PVEM se han quedado solos frente al embate de las bancadas opositoras. PAN, PRI y MC rechazaron tajantemente la propuesta y anticiparon su voto en contra. “Esta es probablemente la iniciativa más pobre, chafa, precaria y mal hecha que ha mandado la Presidencia. Un reconocimiento a los presidentes de comisión que corrigieron la basura de iniciativa que los torpes asesores de la presidenta le pasaron a firma”, ha lanzado el coordinador del PAN, Ricardo Anaya, antes de adelantar el voto de su bancada en contra. De paso, ha reconocido la resistencia que ha mantenido el PT.
El posicionamiento del PRI ha tenido el mismo tono. “A ustedes no les importan las regidurías, lo que quieren es la revocación de mandato para que la presidenta haga campaña con recursos públicos, para que se meta a la elección. No sean hipócritas, no están buscando democratizar al país, quieren un partido único”, ha dicho Carolina Viggiano a nombre de la bancada priista. En una discusión ríspida, la priista ha insinuado: “a ver si no doblan al PT, con sus prácticas que ya conocemos”.
En el frente de Movimiento Ciudadano el mensaje no ha sido distinto. En el salón en el que se discutía el dictamen, un tema dominaba el ambiente: la posibilidad de que la presidenta Sheinbaum esté en la boleta del 2027, y en la campaña, con motivo de su revocatorio. “La narrativa de los privilegios es solo un pretexto para meter a la mala una revocación de mandato traducida en ratificación de popularidad”, ha soltado Luis Donaldo Colosio Riojas.
Morena no ha tardado en responder, con algunos de sus pesos pesados presidiendo la reunión: el tabasqueño Oscar Cantón Zetina, el sinaloense Enrique Insunza y el veracruzano Manuel Huerta. “Se busca que a los tres años la gente decida si continúa o no el Gobierno. Si hay tanta aversión a la presidenta, como dicen, no entiendo por qué se oponen”, ha dicho la senadora Cynthia López Castro, quien hace un año aún militaba en el PRI.
Pese a la ausencia de los dos petistas, Morena y el Verde conformaron una mayoría holgada de 24 votos a favor, frente a 11 opositores que votaron en contra del dictamen. Pero el verdadero desafío no está ahí, sino en el pleno, donde se prevé su discusión y votación este miércoles. Como ocurre con cualquier reforma constitucional, el plan B requiere mayoría calificada de dos terceras partes; es decir, el respaldo de 86 legisladores. Morena cuenta con 67 escaños, por lo que le faltan 19 votos. Sus aliados tienen 20; el Verde 14 y el PT 6, con lo que lograrían 87 en favor de la reforma. Sin embargo, en el Verde hay al menos un voto en duda, el del senador chiapaneco Luis Armando Melgar, crítico acérrimo de la reforma electoral de Sheinbaum. Y los seis votos del PT tampoco están garantizados.
Ignacio Mier, coordinador de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara alta, ha querido enviar una señal de aliento para el oficialismo, al publicar en sus redes una fotografía de la reunión que sostuvo esta tarde con senadores y dirigentes de los partidos aliados, y un mensaje: “La coalición Morena, Verde y PT seguirá unida y haciendo historia”. Sin embargo, basta con que dos senadores de la 4T no respalden el proyecto, para que la reforma se precipite al naufragio legislativo, como ocurrió el pasado 11 de marzo con la iniciativa original de la presidenta en la Cámara de Diputados.
EL PAÍS
