Desde 2014 hasta el pasado 8 de marzo, en el Congreso colombiano solo un partido representaba la derecha dura: el Centro Democrático, liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Su paradoja era llamarse Centro, cuando estaba en un extremo claro del espectro político. Pero este año le llegó competencia en el flanco derecho. Se trata de pequeño partido ultraconservador Salvación Nacional, que no había logrado llegar al Congreso en las pasadas elecciones pero que obtuvo una gran victoria en las legislativas hace dos semanas: consiguió elegir a cuatro senadores y a una representante en la Cámara por Bogotá. La pequeña bancada es una combinación líderes cristianos, militares retirados e influencers de la ultraderecha, liderados por el director del partido Enrique Gómez, nieto del expresidente conservador Laureano Gómez y sobrino del constituyente Álvaro Gómez. Lograron el éxito impulsados por el candidato ultra que ha estado como segundo favorito en las encuestas, el penalista Abelardo de La Espriella, cuya competencia ya no es solo el candidato de la izquierda, Iván Cepeda. Lo es primero la candidata del uribismo, Paloma Valencia, en la pelea por absorber el voto antipetrista para pasar a la segunda vuelta presidencial. Valencia y De La Espriella no se han ido a la guerra, ni descartan una alianza a futuro. Pero Salvación Nacional sí entró de lleno a la batalla de las derechas.
Los congresistas electos del partido del candidato ultra refuerzan la narrativa de que el uribismo y su candidata presidencial son ‘tibios’. Con comentarios homofóbicos contra Juan Daniel Oviedo, insisten en que ellos sí representan la ‘extrema coherencia’
Desde 2014 hasta el pasado 8 de marzo, en el Congreso colombiano solo un partido representaba la derecha dura: el Centro Democrático, liderado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Su paradoja era llamarse Centro, cuando estaba en un extremo claro del espectro político. Pero este año le llegó competencia en el flanco derecho. Se trata de pequeño partido ultraconservador Salvación Nacional, que no había logrado llegar al Congreso en las pasadas elecciones pero que obtuvo una gran victoria en las legislativas hace dos semanas: consiguió elegir a cuatro senadores y a una representante en la Cámara por Bogotá. La pequeña bancada es una combinación líderes cristianos, militares retirados e influencers de la ultraderecha, liderados por el director del partido Enrique Gómez, nieto del expresidente conservador Laureano Gómez y sobrino del constituyente Álvaro Gómez. Lograron el éxito impulsados por el candidato ultra que ha estado como segundo favorito en las encuestas, el penalista Abelardo de La Espriella, cuya competencia ya no es solo el candidato de la izquierda, Iván Cepeda. Lo es primero la candidata del uribismo, Paloma Valencia, en la pelea por absorber el voto antipetrista para pasar a la segunda vuelta presidencial. Valencia y De La Espriella no se han ido a la guerra, ni descartan una alianza a futuro. Pero Salvación Nacional sí entró de lleno a la batalla de las derechas.
“Lograron dividir al Centro Democrático con la tibieza del centro ideológico”, dice en sus redes sociales la representante electa, Carol Borda, quien obtuvo 58.000 votos. Ella viene de la iglesia evangélica Misión Carismática Internacional y era la fórmula de Sara Castellanos, elegida al Senado con 102.000 votos e hija de los pastores fundadores de la congregación, César Castellanos y su esposa y exsenadora Claudia Rodríguez. Las dos nuevas congresistas cristianas han criticado duramente que Valencia escogiera como fórmula vicepresidencial a Juan Daniel Oviedo, un hombre abiertamente gay. “Representa el progresismo puro entrando a la derecha”, afirma Sara Castellanos. “Él está a favor del aborto, él está a favor de la infancias trans, él está a favor de que la ideología de género que entre a nuestos colegios”. Oviedo ha aclarado que está a favor de que los niños tengan información sobre sus derechos si tienen identidades diversas, pero que no existe tal cosa como el adoctrinamiento a las infancias con una ‘ideología de género’.
De La Espriella se ha abstenido de repetir comentarios homofóbicos contra Oviedo desde que fue duramente criticado por el que hizo antes de la consulta de la derecha, que ganó Valencia y en la que el economista quedó de segundo, en parte impulsado por la solidaridad que recogió tras el comentario. El penalista tampoco ha atacado a Valencia, pese a su competencia por un mismo electorado. Además, escogió como fórmula vicepresidencial al exministro José Manuel Restrepo, cuyo mensaje ha sido el de “tender puentes” con el uribismo. También economista, trabajó con Oviedo en el pasado, fue ministro del presidente uribista Iván Duque y es cercano a la ‘madrina’ política de Oviedo y exsenadora del Centro Democrático, María del Rosario Guerra.
En Salvación Nacional poco importa el llamado a tender puentes. Germán Rodríguez, un youtuber conocido en redes como El Comandante de la Verdad, y quien es uno de los cuatro senadores electos, ha usado sus redes para el mismo mensaje contra Oviedo y contra el partido de Valencia: “El Centro Democrático se vendió al progresismo radical”.
Alejandro Bermeo, también senador electo, dice a El PAÍS que Salvación Nacional es “la nueva derecha” que viene a revelar “la derecha light” o “la derecha cobarde” que ha sido el Centro Democrático. La nueva bancada, afirma, no solo es más conservadora en asuntos relacionados con la familia. “No importa si gobierna Petro o Uribe, ambos han sido arancelarios, proteccionistas y gremiales“, dice sobre la economía. ”Salvación Nacional viene a ser la nueva derecha, como La Libertad Avanza de Javier Milei, que derrotó a los tibios de Macri. Antes de derrotar a la izquierda, hay que derrotar a la falsa derecha, tibios que creen que todo se puede dialogar, discutir”.
Bermeo explica por qué De La Espriella no ataca a Uribe, a Oviedo, ni al Centro Democrático, como lo hacen sus colegas de Salvación Nacional. “El caudillismo de Álvaro Uribe es tan fuerte, es impresionante: hay estrategas que te dicen ‘se puede criticar a la religión pero no a Dios’. O sea, critique al Centro Democrático, pero no a Uribe”, cuenta. Añade que el candidato presidencial mismo refleja esa postura “El Tigre no ataca a nadie, no se mete con nadie, y una vez me dijo ‘hey, bájale al viejo“, añade, en referencia a Uribe. ”Está bien que él lo haga así, que no ataque, pero en nuestro caso hay una realidad: nuestra primera competencia no es Cepeda, sino el Centro Democrático, porque salimos a disputarles los votos de la derecha”.
De la Espriella, sin embargo, repite algo más sutil, alineado con los ataques que hacen sus congresistas: que él no es el candidato de la extrema derecha sino el de la “extrema coherencia”. Al pintar a Valencia como una ‘tibia’ por aliarse con Oviedo, quien se reclama de centro, los congresistas de Salvación Nacional intentan fortalecer una narrativa política ante sus electores: que ellos son la derecha coherente. No es un ataque menor para Uribe, líder político de la derecha desde hace tres décadas y quien defiende a su candidata frente a los ataques por la alegada incoherencia. “Paloma Valencia es firmeza de convicciones, nunca ha tenido dobleces como tampoco en la solidez de sus principios”, ha dicho en redes sociales.
La estrategia de Salvación Nacional contra Valencia puede llevarla a un lugar incómodo: el de ser señalada como la “tibia” que no tiene posiciones claras, una cruz política con la que carga hace años el candidato de centro Sergio Fajardo. Pero Salvación también corre el riesgo de dividir más a los candidatos de la derecha, sin afectar la ventaja que tiene el candidato de la izquierda en las encuestas.
“Viejo, con todo respeto, creo que hasta acá lo seguí”, le dice un seguidor al futuro senador Gemán Rodríguez cuando este criticó al Centro Democrático. “En lugar de dividir y polarizar más, muestre más el plan de gobierno de su candidato y gane votos convenciendo a las personas con datos y no críticas que solo hacen daño a la unión”. Mensajes similares se leen en las redes de sus futuros compañeros de bancada. Bermeo, uno de ellos, dice que no le preocupa mucho: “hay una competencia y estamos compitiendo. Pero luego cambia todo: Javier Milei insultó en campaña a la que luego fue su vicepresidenta”.
Borda se muestra consciente de los riesgos y los asume, argumentando que no piensa votar por la supuesta “ideología de género”. “Sé que estamos en tiempos en que debemos permanecer unidos pero la verdad es que me lo hacen muy difícil”, dice en respuesta a quienes le piden no criticar a Valencia. “Amigos, la gente no quiere votar por una derecha progresista y tibia, y decir eso no es causar desunión, porque por años tuvimos que votar por el menos peor”, dice en otro video. “Si Uribe volviera a lanzarse seguramente, con todo el amor del mundo, volvería a votar por él. Pero lo que definitivamente no volveré a hacer es votar por el que diga Uribe”.
“Necesitamos gente así, doctrinaria”, dice Abelardo de La Espriella en un video junto a Borda y Castellanos, después de que ellas le celebren su “extrema coherencia”. Su guerra por el voto de la derecha tiene a la nueva y pequeña bancada de Salvación Nacional como punta de lanza.
EL PAÍS
