<p>Imagina un pequeño <strong>torbellino</strong> girando sin descanso dentro de un <strong>reloj</strong> y engañando a la <strong>gravedad</strong> con cada vuelta. Esa es la esencia del <strong>tourbillon</strong>, uno de los mecanismos más fascinantes y exclusivos de la <strong>alta relojería</strong>. De hecho, puede multiplicar el precio de un reloj hasta <strong>cifras astronómicas</strong>.</p>
En la actualidad se trata de un símbolo de estatus, aunque nació como una necesidad técnica
Imagina un pequeño torbellino girando sin descanso dentro de un reloj y engañando a la gravedad con cada vuelta. Esa es la esencia del tourbillon, uno de los mecanismos más fascinantes y exclusivos de la alta relojería. De hecho, puede multiplicar el precio de un reloj hasta cifras astronómicas.
El tourbillon (que significa torbellino en francés) es una complicación mecánica inventada en 1801 por Abraham-Louis Breguet, uno de los grandes genios de la relojería. Su objetivo original era mejorar la precisión de los relojes de bolsillo, que pasaban la mayor parte del tiempo en posición vertical dentro del chaleco.
«Se trata de un compartimento, del tamaño de una moneda de un céntimo, donde conviven la espiral, la rueda de escape, el áncora y el volante«, explican desde Perodri, tienda de alta joyería y relojería de lujo. Dicho compartimento, ubicado en la esfera, se une y es impulsado por la rueda del segundero.
El tourbillon es una especie de jaula que va girando continuamente sobre su propio eje. Normalmente, da una vuelta completa cada 60 segundos. «Este movimiento giratorio no interfiere con el ritmo del volante, pero sí compensa los errores que la gravedad podría causar si el reloj estuviera en una sola posición durante mucho tiempo», detallan en el canal de YouTube de Mundo Relojes.
El tourbillon comenzó a popularizarse en los años 80 del siglo XX. En realidad, ya no se usaba por necesidad, puesto que los relojes de cuarzo consiguieron ser más precisos que los antiguos. «Sin embargo, se comenzó a considerar como un símbolo de estatus y los relojes mecánicos que incorporan este sistema suelen tener un gran valor«, añaden los expertos de Perodri.
Este mecanismo es tan caro porque resulta muy difícil de fabricar. Cada tourbillon requiere días e incluso semanas de trabajo artesanal. Además, cualquier error puede comprometer su funcionamiento.
Por otro lado, su producción es limitada, ya que no todas las fábricas cuentan con la capacidad para desarrollar uno. Esa escasez, unida al prestigio histórico del mecanismo y a la fascinación que produce ver la jaula girar en la esfera, hace que se dispare su valor.
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