El pasado 3 de febrero, en la Casa Blanca, en Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y de Colombia, Gustavo Petro, establecieron las bases de lo que sería una nueva relación de los dos países. Uno de los compromisos esenciales de ese encuentro histórico, más allá de los asuntos comerciales y energéticos, fue el respeto de esa superpotencia a las decisiones de Colombia como país. Por desgracia, el presidente Trump ha decidido deshonrar su palabra, cruzar las líneas rojas del derecho internacional y participar de manera directa en los asuntos internos de Colombia.
La intromisión de Donald Trump en nuestras elecciones es irrespetuosa e inaceptable porque desconoce el derecho internacional y busca imponernos un mandatario subordinado a sus intereses
El pasado 3 de febrero, en la Casa Blanca, en Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y de Colombia, Gustavo Petro, establecieron las bases de lo que sería una nueva relación de los dos países. Uno de los compromisos esenciales de ese encuentro histórico, más allá de los asuntos comerciales y energéticos, fue el respeto de esa superpotencia a las decisiones de Colombia como país. Por desgracia, el presidente Trump ha decidido deshonrar su palabra, cruzar las líneas rojas del derecho internacional y participar de manera directa en los asuntos internos de Colombia.
EL PAÍS
