El Gobierno colombiano ha difundido este lunes imágenes que muestran cómo dos bombas lanzadas por el Ejército ecuatoriano caen en el tejado de un depósito de armas. Una de ellas rebota sin explotar y acaba cayendo del lado colombiano de la frontera. El artefacto fue motivo de una grave escalada verbal entre el presidente Gustavo Petro y el ecuatoriano Daniel Noboa tras acusarle de bombardear Colombia.
El Ministerio de Defensa concluye en un informe que el bombardeo no estaba dirigido hacia Colombia, sino que el artefacto rebotó de forma accidental
El Gobierno colombiano ha difundido este lunes imágenes que muestran cómo dos bombas lanzadas por el Ejército ecuatoriano caen en el tejado de un depósito de armas. Una de ellas rebota sin explotar y acaba cayendo del lado colombiano de la frontera. El artefacto fue motivo de una grave escalada verbal entre el presidente Gustavo Petro y el ecuatoriano Daniel Noboa tras acusarle de bombardear Colombia.
A principios de la semana pasada, Petro acusó a Ecuador de haber bombardeado territorio colombiano e insinuó que las maniobras militares ecuatorianas habrían dejado tras de sí 27 cadáveres calcinados. El mandatario no aportó más pruebas ni información, pero dio la orden de investigar el episodio. Las declaraciones de Petro causaron un tsunami diplomático. Sin embargo, ocho días después, el episodio ha quedado aclarado.
Este lunes, además, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, hizo público el informe de su departamento. En un video, el brigadier general Jorge Henao Bohorquez, quien lideró el equipo técnico de la investigación, explica la historia y el recorrido de una bomba que —a pesar de no estallar— casi hizo saltar por los aires todos los canales diplomáticos.
Según su relato, cuando los militares llegaron al lugar, el pasado 16 de marzo, encontraron la munición en superficie, “aparentemente ya desacelerada”, lo que indicaba que no había impactado de forma convencional. La hipótesis que manejan es que la bomba fue lanzada desde una aeronave en condiciones de baja altura y velocidad, con un ángulo de caída muy reducido. Eso habría provocado que, en vez de penetrar el terreno, “impactara, rebotara y continuara su trayectoria”, perdiendo parte de su estructura en el proceso. De hecho, el oficial señala que el comportamiento coincide con pruebas de entrenamiento donde este tipo de munición puede rebotar varios cientos de metros antes de volver a caer.
Según su reconstrucción, el artefacto no explotó en ningún momento. Tras el impacto inicial, siguió desplazándose impulsado por su inercia hasta que fue localizado por civiles. Ante el riesgo de activación accidental —“podría de pronto activarse alguna de las espoletas”—, el equipo técnico lo trasladó a una zona segura y realizó una detonación controlada.
En síntesis, la versión oficial apunta a un lanzamiento que no cumplió su función, seguido de un rebote inusual pero posible en esas condiciones, lo que explica cómo la bomba terminó intacta a cierta distancia de su punto inicial.
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