El Gobierno de José Antonio Kast ha vuelto a enfrascarse en un conflicto con el mundo científico, en apenas cinco meses de mandato. El presidente chileno tuvo que responder este lunes al alud de críticas de la academia e intelectuales por la falta de prioridad de su Administración hacia las ciencias sociales y las humanidades. Esto, luego de que el Ministerio de Ciencia excluyera a esas disciplinas de las 10 áreas prioritarias que definió para el concurso Fondecyt de Postdoctorado 2027, el fondo estatal que financia a investigadores recién doctorados para que hagan sus primeros años de investigación en universidades chilenas. Kast defendió en Tele13 Radio que las ciencias sociales y las humanidades “son muy importantes”, pero que “los recursos son escasos y las necesidades infinitas”.
El mandatario defiende que los nuevos criterios del Fondecyt de postdoctorado 2027 responden a que “los recursos son escasos y las necesidades infinitas”
El Gobierno de José Antonio Kast ha vuelto a enfrascarse en un conflicto con el mundo científico, en apenas cinco meses de mandato. El presidente chileno tuvo que responder este lunes al alud de críticas de la academia e intelectuales por la falta de prioridad de su Administración hacia las ciencias sociales y las humanidades. Esto, luego de que el Ministerio de Ciencia excluyera a esas disciplinas de las 10 áreas prioritarias que definió para el concurso Fondecyt de Postdoctorado 2027, el fondo estatal que financia a investigadores recién doctorados para que hagan sus primeros años de investigación en universidades chilenas. Kast defendió en Tele13 Radio que las ciencias sociales y las humanidades “son muy importantes”, pero que “los recursos son escasos y las necesidades infinitas”.
La polémica se originó a comienzos de agosto, cuando la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), dependiente del Ministerio de Ciencia, publicó las nuevas bases del concurso Fondecyt de Postdoctorado 2027. Por primera vez desde su creación en 1991, el fondo —tradicionalmente abierto a todas las disciplinas por igual y adjudicado sin distinción temática, sólo por mérito científico— definió 10 áreas prioritarias, entre ellas minería, agroindustria, seguridad y ciberseguridad, a las que podrá destinarse hasta el 70% de las adjudicaciones. Ni las humanidades ni las artes figuran en esa lista; las ciencias sociales solo serán contempladas si sus proyectos se enmarcan en áreas como “Capital Humano, Productividad y Futuro del Trabajo” o “Seguridad, Justicia y Políticas Públicas”. Las nuevas bases también exigen a los investigadores extranjeros contar con residencia definitiva en Chile al momento de postular, un requisito hasta ahora inexistente.
La rectora de la Universidad de Chile, Alejandra Mizala, en una columna en EL PAÍS ha indicado que, precisamente porque la IA está transformando las economías y las vidas de la gente, se necesita “también fortalecer disciplinas como la economía, la sociología, la historia, la filosofía, la antropología, la lingüística, las artes, la comunicación y los estudios culturales. La razón es sencilla: la tecnología puede ampliar extraordinariamente aquello que somos capaces de hacer, pero no puede decidir por nosotros qué vale la pena hacer”. El fin de semana, el analista y miembro de número de la Academia Chilena de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, Daniel Mansuy, escribió en El Mercurio que las decisiones del Gobierno “parecen confirmar” que este “no tiene ningún interés en el pensamiento ni en la reflexión”. Consultado sobre las críticas transversales, el mandatario dijo a Tele13 Radio que su Administración ha optado por poner el acento en áreas como la inteligencia artificial y la robótica. Abogado de profesión, el presidente utilizó como argumento para la importancia que le dan en su Gobierno a las ciencias sociales que la ministra de Desarrollo Social, María Jesus Wulf, es socióloga. “Lo que estamos planteando es que tenemos que ordenar la casa”, en alusión a los beneficios de Becas Chile, cuando el motivo de críticas es el Fondecyt.
El cambio de las bases del Fondecyt de Postdoctorado generó un rechazo transversal en el mundo científico y universitario. El Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch), que agrupa a 30 entidades educativas del país, envió una carta a la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, solicitando reconsiderar la medida. Su vicepresidente ejecutivo y rector de la Universidad de Valparaíso, Osvaldo Corrales, explicó en La Tercera que el organismo comparte la necesidad de que el Estado defina prioridades estratégicas, pero considera que el Fondecyt “no constituye el instrumento adecuado” para ese fin.
Por su parte, Sergio Lavandero, presidente de la Academia de Ciencias y del Instituto de Chile, calificó las señales del Gobierno de Kast de “desalentadoras por la forma en que se hizo efectivo y por la concepción que subyace a él”, enfatizando que las disciplinas artísticas y humanas quedan prácticamente excluidas. A esas críticas se sumaron otras de la academia. José Joaquín Brunner, especialista en políticas de educación superior, escribió que la educación superior, las ciencias, las humanidades y las artes están “entrampadas” en un conflicto de fondo ideológico dentro del actual Gobierno, y que la definición de las áreas prioritarias del Fondecyt revela “una concepción estrechamente economicista del conocimiento”.
La ministra de Ciencias y Tecnología, Ximena Lincolao, defendió este fin de semana el cambio en las bases en El Mercurio: “Las 10 áreas prioritarias tienen aspectos que vienen de ciencias sociales y humanidades, si es que se les da una mirada diferente. Tienes capital humano, productividad, futuro del trabajo que tienen que ver con humanidades… También seguridad, justicia, políticas públicas y ciberseguridad”. Aunque descartó revertir la modificación para esta convocatoria, abrió la puerta a revisar las bases el próximo año.
Para respaldar el requisito de tener la residencia en Chile, afirmó que el programa ha becado a un 36% de investigadores extranjeros —de 5.024 beneficiarios—, de los cuales 354 no llegaron a iniciar sus proyectos por no obtener la visa a tiempo. La ministra confirmó además que los otros dos concursos del fondo —Fondecyt Regular y de Iniciación— no se modificarán en esa línea. El sociólogo y politólogo Alfredo Joignant sostuvo en una columna publicada este lunes en EL PAÍS que el episodio “describe a cuerpo entero” al presidente Kast “y su anti-intelectualismo”, calificando a la ministra Lincolao como alguien que “sabe mucho de tecnología y nada de ciencia”.
La tensión actual entre el mundo científico y académico con el Gobierno de Kast se suma a un sonado episodio ocurrido en mayo. Durante la gira Presidente Presente en Puerto Montt, el mandatario cuestionó el retorno de la inversión pública en investigación académica, poniendo como ejemplo estudios que terminan en “un libro precioso, empastado, en la biblioteca” sin generar empleo. Más de 20 sociedades científicas y académicas respondieron a través de una carta abierta que detrás de cada avance que hoy damos por sentado —un tratamiento médico, una variedad agrícola resistente a la sequía, un protocolo de manejo de aguas— hay “décadas de investigación acumulada”.
EL PAÍS
