Cuando su nieta Keila Aguilar, de seis años, le pide por cuarta vez que baile con ella al ritmo de su ídolo en YouTube, María Lidia Lemus, de 51 años, suspira hondo, reúne las últimas energías del día y acepta. Tras unos pasos en su casa en la colonia Mejicanos, en San Salvador, se deja caer en el sillón, agotada, mientras la niña corre al cuarto y vuelve con un abecedario. “Tenemos que hacer la tarea para mañana, mamá”. Así la llama Keila. María Lidia asiente con la resignación de quien aún no termina de aceptar la realidad. “Nunca imaginé ser mamá a mis 51 años”, reconoce.
Miles de abuelas salvadoreñas se han convertido en jefas del hogar, cuidando en solitario de sus nietos, mientras cargan con el coste económico y emocional de la detención arbitraria de decenas de miles de personas durante el mandato de Bukele
Cuando su nieta Keila Aguilar, de seis años, le pide por cuarta vez que baile con ella al ritmo de su ídolo en YouTube, María Lidia Lemus, de 51 años, suspira hondo, reúne las últimas energías del día y acepta. Tras unos pasos en su casa en la colonia Mejicanos, en San Salvador, se deja caer en el sillón, agotada, mientras la niña corre al cuarto y vuelve con un abecedario. “Tenemos que hacer la tarea para mañana, mamá”. Así la llama Keila. María Lidia asiente con la resignación de quien aún no termina de aceptar la realidad. “Nunca imaginé ser mamá a mis 51 años”, reconoce.
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