Entre el ya tan contundente y el azaroso casi vuela la moneda en el aire: el tiempo se esfuma durante segundos y aún no hay nada. En México añadimos el ya merito al ya casi o al casi casi de los días para cumplirse una fecha, las horas para encontrarse con alguien o las circunstancias para pagar una deuda. Nuestra cultura del ya casi potencia la resiliencia personal y colectiva, acolchona las derrotas e incluso anima ciertas decisiones estéticas: el ilícito enriquecido manda elevar una torre de ladrillos en el jardín de su casa para que casi casi parezca la Torre Eiffel y la doña que luce vajilla dorada en abonos de supermercado cree fielmente que su mesa pozolera ya casi parece del Palacio de Buckingham.
Deseo de corazón que los 11 mexicanos elegidos para cada partido renieguen y superen la cultura del ‘ya merito’ y sean capaces de avanzar honrosamente hacia un logro inédito
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Deseo de corazón que los 11 mexicanos elegidos para cada partido renieguen y superen la cultura del ‘ya merito’ y sean capaces de avanzar honrosamente hacia un logro inédito


Entre el ya tan contundente y el azaroso casi vuela la moneda en el aire: el tiempo se esfuma durante segundos y aún no hay nada. En México añadimos el ya merito al ya casi o al casi casi de los días para cumplirse una fecha, las horas para encontrarse con alguien o las circunstancias para pagar una deuda. Nuestra cultura del ya casi potencia la resiliencia personal y colectiva, acolchona las derrotas e incluso anima ciertas decisiones estéticas: el ilícito enriquecido manda elevar una torre de ladrillos en el jardín de su casa para que casi casi parezca la Torre Eiffel y la doña que luce vajilla dorada en abonos de supermercado cree fielmente que su mesa pozolera ya casi parece del Palacio de Buckingham.
Algo similar ocurre en torno a la cíclica Selección Nacional de Fútbol Varonil donde, durante cuatrienios, alineamos a un ya casi Beckenbauer con un casi casi Messi y más aún en el palmarés de nuestra ya muy nevada ilusión transgeneracional. Casi casi llegamos a la Final en Chile 62 al ganarle a Checoslovaquia (a la postre subcampeón), pero la flecha llamada Gento nos metió un gol amargo ya casi al final del partido contra España y casi casi se alzaba la gloria en laudes cuando Borja metió un gol en Wembley en Inglaterra 66. Luego vino el ya merito en Toluca contra Italia en 1970, el casi casi contra Alemania en Monterrey durante México 86, el contundente plagio de Holanda cuando no fue penal y casi casi o el ya merito metían a Hugo contra Bulgaria para sumar casi casi el Mundial gringo y se van sumando los ya meritos en Rusia, Alemania, Qatar y Brasil… y ya casi se inaugura por tercera vez un Mundial en México, como sede compartida en nefanda desventaja con Estados Unidos de Trump pero ya casi casi parece que nos proponemos con mariachi y jolgorio delirantes celebrar la madre de todas las inauguraciones posibles para que la FIFA casi casi se arrepienta de no haber celebrado todo el tinglado exclusivamente en México y, de paso, darle el Premio de la Paz FIFA a Cantinflas en forma póstuma.
Con millones de dólares en despilfarro ya merito terminan las obras de los aeropuertos de Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México que repiten como sedes ecuménicas para fanáticos de la humanidad entera y ya casi terminan los arreglos a los tres estadios de esas sedes… pero ya casi creen que el pueblo, la plebe y la inmensa mayoría se quede callada ante la absoluta imposibilidad de asistir a los estadios por la descarada y casi casi insultante carestía de los boletos y toda la maquinaria de la avaricia de la FIFA. Ya casi se la cree Infantino que su abusiva gestión supranacional quedará impune y casi casi creerá que el primer grito del mariachi será para honrarle la calva y su siniestro parecido con la Copa.
Deseo de corazón que los 11 mexicanos elegidos para cada partido posible renieguen y superen la cultura del ya merito y casi casi creo que serán capaces de avanzar honrosamente hacia un logro inédito. Cruzo los dedos con el ánimo de que un solo gol logre distraernos e incluso aliviarnos un poco de la larga infamia de todos los muertos y desaparecidos que rondan como fantasmas alrededor de los estadios, que por un largo grito enloquecido olvidemos el yugo del crimen organizado, la desfachatez de la mentira imperante, corrupción rampante y simulación constante. Deseo de corazón que retiemble el Estadio Azteca, aunque le intenten cambiar el nombre, y no el subsuelo telúrico de esta ciudad sísmica, tanto como deseo que Guadalajara y Monterrey se cubran de gloria tricolor y no tanto por el poder de los cárteles del narcotráfico o las oprobiosas estadísticas de la desigualdad y rala distribución del ingreso.
Parecen muchos kilómetros los que le faltan a la vera viabilidad de la pista para bicicletas, la suavidad de los trenes ligeros, la utilidad de basureros, la cordura de la masa multitudinaria y el respeto al derecho ajeno… ¿pero ya qué digo? Todo esto ya casi está.
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